domingo, 11 de agosto de 2013

La mujer que escribía...

Estaba sentada en el café, tecleaba y después releía lo que iba escribiendo mientras se mordía el índice de la mano izquierda, el café a su lado humeaba y esparcía su aroma en el ambiente pero ella ni siquiera lo miraba... parecía como si estuviera en otro lado... supongo que en cada palabra que escribía le hablaba a alguien desde el fondo del corazón...de pronto unas lágrimas brotaron de sus ojos aunque extrañamente sonreía 
Y entonces la vi llorando y sonriendo enmarcando con su melena despeinada su rostro que era una síntesis perfecta de lo que es la vida... tan dulce a veces y tan amarga otras.
Leyó una vez más, y mordiéndose el labio inferior apretó send. Se recargó en el sillón de terciopelo morado.  tomó el café  entre sus manos y le dio un sorbo mientras miraba por la ventana con la vista fija en algún punto perdido. 
Me hubiera encantado saber qué escribía y a quién... a un hombre sin duda, esa mirada solo la dan ellos y esa sonrisa también...
Pasaron los minutos y volvió a la realidad y viendo que la miraba me sonrió, cerró su laptop, guardó sus cosas, se levantó y salió por la puerta con un aire de misterio de ese que despierta la curiosidad de cualquiera que es testigo de un pedazo de historia de las que hacen que la vida valga la pena...






lunes, 29 de julio de 2013

Curso intensivo de magia...

Como tantas otras veces llevo días pensando qué escribir... mil ideas dan vueltas en mi cabeza. Escribir de los lugares maravillosos que tuve la fortuna de visitar en las últimas 3 semanas, de las personas que vi, de los re encuentros con amigos y los regalos del alma, de las miles de imágenes de los paisajes, el arte, la belleza de las caras tan diferentes, los sabores de la comida... No sé, quizá pueda escribir de todo junto...
20 días yendo de un lado a otro en trenes, taxis, lanchas, bicicletas, etc. caminando como si quisiera llegar al fin del mundo, comiendo lo que no debería, mirando amaneceres en alta mar, escuchando historias de personas con quienes seguramente nunca más coincidiré en la vida y al final cerrar con broche de oro.
Los viajes son, creo yo, un tipo de curso intensivo de magia en el que pasa de todo,  los sentidos se agudizan, la mente se expande y el alma respira aires nuevos que la refrescan e inspiran.
Podría contarles de la carrera en Nurburgring y lo diferente que la encontre comparada con Monza, de las flores del camino que recogí en todos lados y aún traigo aplastadas en mi moleskine como talismanes contra el olvido; de lo increíble de pedalear por las calles de Brujas o de la delicia de los Moules Frites acompañados de una buena cerveza... de la suerte de ver pasar a toda velocidad a los ciclistas de La Tour de France o de la sobrecogedora emoción de caminar de noche por las callejuelas medievales del Mont Saint Michel  para admirar la imponente belleza de su abadía iluminada. De sentir un tipo de éxtasis al entrar en ¨la Maravilla¨ y contemplar la vista desde el claustro pensando en lo que esas piedras han visto a través de los tiempos.
Y qué puedo decir del glamour de Venecia que no haya sido expresado en canciones y pinturas, sin duda es uno de esos lugares en donde cualquiera quisiera vivir una historia de amor.
Miro la ropa en los escaparates, Ferragamo, Gucci, Cavalli, Dolce & Gabbana... nadie diseña como ellos.
Montenegro más lindo de lo que imaginaba, la bahía de Boka, sus dos pequeñas islas,  la iglesia de Nuestra Sra. de la Roca y las miles de historias que se tejen alrededor de la imagen que ha protegido a tantos marineros que regresaron sanos y salvos a los brazos de las mujeres que los esperaron años. La ciudad antigua dentro de las murallas en Kotor, con sus muchas iglesias que acumulaban  reliquias de santos para competir por la devoción y los favores de los fieles.
Argostoli y Corfú... lindas playas, aguas transparentes, el fuerte y la ciudad antigua  tienen su encanto, aunque hubiera sido lindo llegar a Atenas,  si no hubiera habido huelga claro... pero qué diablos, hay más tiempo que vida.
Las palmas creo que se las lleva Duvrovnik, caminar por las murallas de la ciudad temprano en la mañana mirando los techos de las casas e iglesias solo puedo pensar en la belleza del lugar y en todo el sufrimiento y destrucción que sufrió hace no tantos años.  Un libro llama mi atención ¨Duvrovnik in War¨, enseño las fotos a mis hijos, se sorprenden, no pueden creer que haya sido hace tan poco tiempo.  Recuerdo los días cuando los noticieros hablaban todo el tiempo de la guerra y aquel terrible bombardeo que sufrió la ¨perla del Adriático¨en dic. de 1991... 2000 bombas fácil de decir, terrible de imaginar.
Dejamos Barcelona para el final, vieja conocida...bonita como siempre, pero la razón de regresar va más allá de su belleza o cultura, la verdadera razón es amistad.
Conocí a Eva durante un verano en Montreal  hace 26 años y entonces decidimos ser amigas y burlarnos de la distancia; en esos días en que no había facebook, ni mails, ni chats... solo cartas y fotografías impresas en papel.
Novios, viajes, esposos, hijos, carrera, gustos, familia... hemos compartido nuestras vidas desde lados opuestos del océano y ha sido maravilloso.
Nos tiene una sorpresa, caminamos por Paseo de gracia y entramos a un lugar  hermoso, la sala de exhibición de Loewe, y ahí  en un espacio mágico frente a una banca, una instalación creada por un experto en tornados...varios ventiladores de piso colocados estratégicamente y entre ellos una gran mascada de seda en tonos rosados y violetas volando por todo el espacio, libre, mágica, cambiante... increíble, como la vida, como nosotros, como los viajes... podría haber estado horas mirándola. Un regalo grandioso, un regalo del corazón, de esos que no cuestan dinero porque no pueden ser comprados, solo atesorados en un pequeño espacio dentro de nosotros, como las piedras o las hojas, o las flores del camino...




Felices Reflexiones









miércoles, 26 de junio de 2013

Las hojas lejanas...

Comento su estado en fb, aparece en el chat...

    —Hola mi niña...
    —¿cómo estás mi Jóse?
    —sensible...
    —Cuéntame... te marco

veo su cara en la foto... sus ojos verdes siguen siendo tan maravillosos como hace 26 años cuando me miró por primera vez desde su asiento en ese bar y en esa historia del loco milloneta que a varios nos invitó todo una noche de verano en un Acapulco memorable donde la vida nos hizo coincidir...Me parece increíble a través de los años y desde la distancia sigamos acompañándonos.
Personas que no están diario con nosotros, no son nuestros compañeros incondicionales de todas las aventuras, ni se soplan todos nuestros estados de ánimo, inquietudes, alegrias y tristezas de la vida cotidiana; con quienes en realidad no tenemos una lista interminable de momentos juntos más allá de encuentros casuales o algunas tardes compartidas ; sin embargo de pronto aparecen y es como si nos hubiéramos visto ayer... hablamos y nos contamos la vida para hacer el Catch up y ponernos al corriente y se siente bien. Quizá es porque de algún modo conocemos a la persona, conocemos nuestras vidas —si bien no al dedillo—, sí lo suficiente y al no estar tan inmiscuidos podemos verlas objetivamente y eso le da una frescura al intercambio de ideas que es tan saludable...
Todos tenemos uno o varios de ellos, esos a los que Borges describe como los amigos distantes, hojas que están en la punta de las ramas y aparecen entre  las otras cuando el viento sopla, y hay que ver qué increíble es... cuando el viento sopla.
Gracias vida por esos acompañantes distantes y por los momentos que con ellos vivimos.

Felices reflexiones


sábado, 22 de junio de 2013

Añoranza femenina...

No tengo hermanas, ni hijas y mi cuñada y sobrinas en edad de compartir cosas conmigo como ir de compras o a hacernos manicure viven a miles de kilómetros de mi... y así de pronto me vi añorando la compañía femenina. En realidad no sé por qué pero con mi madre en Acapulco y mis amigas cada una ocupada en su vida e hijos hoy en la mañana me pegó la ausencia femenina. No me mal entiendan, amo profundamente a mis hijos, extraño terriblemente a mi marido y disfruto enormemente la compañía masculina; de hecho soy  fan de los hombres y tampoco me importa andar sola, es más, lo disfruto... es solo que a veces se antoja el chisme entre viejas, ir por las tiendas viendo vestidos y zapatos y  un buen café acompañado de conversaciones de amor y hombres que como bien dice Fina Arenas... ¿qué hay otras? 

Benditas mujeres... me caen bien.


jueves, 6 de junio de 2013

Ojalá que llueva café en el alma... el arte nuestro de cada día

No tengo idea de cuantos millones de tazas de café se beben a diario en todo el mundo... pero lo que sí sé, es que aquellas cabras hyper que llamaron la atención del pastor que las cuidaba por su comportamiento acelerado, gracias a los granos que habían comido, jamás imaginaron que por  ellas la humanidad descubriría el preciado regalo que nos acompaña todos los días 24/7 sin importar la latitud  o paralelo en que nos encontremos.
 En las buenas y en las malas, en la intimidad de nuestros espacios preferidos mientras leemos, en las sobremesas familiares de los domingos, en las más profundas disertaciones intelectuales o en las largas madrugadas de trabajo o estudio. No importa el momento del día, por más íntimo o público que sea siempre es buena hora para tomarse un café.
Y es así que empapados por el magico viaje de los granos de café que se inicia con la explosión de la flor desde donde emprenden su largo camino hasta nuestra taza, 6 artistas mexicanos, bajo la curaduría de Hector Falcón, se dieron a la tarea de crear obras que transmitieran su vivencia del café nuestro de cada día.

Ana Hop nos trae sus fotografías de cosas entrañables que nos recuerdan esas tazas que se toman a diario por que sin ellas simplemente no se puede funcionar; Anuar Maauad nos sorprende con su increíble escultura aromática que evoca la mágica travesía de los granos; Mauricio Serrano con su increíble lámpara que nos muestra la planta en todo su esplendor; El Cha que en su obra pictórica muestra elementos cotidianos de color café a los que ha añadido colores vibrantes como la chispa que le imprime al día la primer taza de café por la mañana; Chema Torre presenta sus divertidas prendas confeccionadas a partir de los costales en que se transporta el grano;  y finalmente el cineasta Gerardo Gática nos ofrece una instalación que se centra en todas esas conversaciones y encuentros que suceden alrededor de una humeante y aromática taza de café.



Interesante noche la de anoche... una de esas que nos recuerda que el alma humana es capaz de transformar en arte las expresiones más cotidianas de la vida porque al final del día la vida misma es eso...
una increíble y maravillosa obra de arte.

Felices reflexiones... 






domingo, 26 de mayo de 2013

Días de lluvia...








Me provoca, me reta, se ríe de mi... sabe de mis ganas de salir corriendo y bailar en ella, de pisar los charcos y lamer las gotas que escurren por las hojas
A veces la miro desde adentro con recelo y no me acerco porque sé perfecto lo qué le hará a mi pelo, lo alborota, lo despeina y bien te oigo murmurar ¨pero si tú ni te peinas¨...
Otras veces corro libre, veo hacia arriba,  abro la boca para sentir que me inunda aunque la gente al mirarme solo piense ¨ pobre loca¨...
Todo lo invade, lo inunda... a veces discretamente o de forma escandalosa, haciendo que todo suene... y luego deja ese olor, delicioso,  a tierra fresca y al aspirarlo recuerdo esas mágicas locuras que se hacen en luna llena.  Ya le he dado tantas vueltas... pienso,  pienso sin parar si eres ella o ella es tú...          

y no puedo distinguir, si tú eres como la lluvia o la lluvia es como tú...


domingo, 5 de mayo de 2013

Mírame en mayo...

Mayo pasa tan real,  siempre tan misterioso... mareando mi memoria que monta mariposas que vuelan a la gloria. Mayo siempre divino mostrando malicioso miradas momentáneas que mueren de repente y se pierden en la nada cuando lo han dicho todo.
Mírame mientras dura ese breve momento en que sabes que soy y en que sé que te siento y deja que tus ojos expliquen sin palabras cosas que sé que sientes pero que siempre callas,  cosas que guarda el viento como dulces secretos para que sigan vivas aún cuando tú te vayas.