A veces de la nada me llega un pensamiento y entonces me pregunto si somos un momento, un juego del destino o un capricho del viento que juega como un niño mientras sopla las hojas que por azar se encuentran y bailan cuerpo a cuerpo. Luego acaba la magia de nuevo se separan y otra vez vuelan lejos... Al mirar fijamente una estrella en el cielo podría jurar que dice "Qué importa lo que somos si somos tan perfectos"...
Reflexiones, anécdotas, cuentos y cosas que pienso y siento...
lunes, 28 de octubre de 2013
domingo, 20 de octubre de 2013
Si un día te quieres ir...
si un día te quieres ir no tendrás que decirlo, tan solo con mirarte yo podré adivinarlo...
Si un día quieres marcharte y buscar otra rutina, llévate las sonrisas, las bromas, las palabras... porque algún día serán compañeras divinas.
Si un día no vuelves más creo que podré entenderte, de tanto conocernos se te aburrió la mente.
Como el explorador que todo ha recorrido ya no queda un espacio que no hayas invadido. Recorriste mi mente, mis risas mis miradas ahora conoces todo, soy tierra conquistada.
Si un día te quieres ir me quedaré en silencio y te veré partir y sonreiré por dentro... y si no vuelves nunca serás un buen recuerdo de líneas que convergen en el gran universo, que al chocar sacan chispas y brillan como el fuego y luego se separan, vuelven a abrir las alas y continuan el vuelo...
domingo, 6 de octubre de 2013
Tiempo para abrazar...
Es increíble pensar que pueden pasar años, lustros y hasta décadas en que dejemos de ver a parientes o amigos que invariablemente re encontramos en los acontecimientos de la vida... algunos son felices como las bodas, cumpleaños, bautizos... otros no lo son tanto, sobre todo aquellos en donde la Sra. muerte está presente recordándonos que alguien querido se nos adelantó y que no volveremos a verlo en esta vida terrenal.
—Ya murió Ricardo, estarán en el Panteón Francés.
Cuelgo el teléfono y me quedo pensando...
Ricardo era el esposo de Coral, la mejor amiga de mi madre desde que tengo memoria. Era un tipazo, un gran ingeniero y una dupla de 10 con el Arq. Diaz Infante, con quien hizo la BMV, entre tantas otras obras.
La gente viste formal, de negro, muy sobria... yo voy de Jeans flats y un tank top negro, con un ligero suéter blanco de ruflas que vuelan, quizá no es el mejor atuendo para ir a dar el pésame pero cuando la viuda viste a diario huipiles y usa trenza al más puro estilo Frida, supongo que eso me da concesiones...No puedo quedarme porque tengo un compromiso, pero tampoco puedo dejar de pasar un momento para abrazar a Coral y Pablo y a Tían y decirles que lo siento y que aún cuando hace años que no nos veíamos recuerdo a su padre con esa increíble sencillez que lo hacía grande, con su pisa corbatas que tenía un óvalo de porcelana holandesa con un molino de viento. Que recuerdo como de niños siempre nos veíamos en los conciertos de su madre, y aquella comida en la casa de Yautepec, Su casa de La Condesa y el día que un amigo tiró el agua que había en una palangana del jardín y Coral casi lo mata porque había tirado su "agua serenada" que tan bien le hace al cutis...
Fue solo un instante el que estuve ahí para abrazarlos y decir "lo siento". Hay abrazos que ,independientemente del motivo por el que nos nace darlos, no se deben dejar pasar.
Felices reflexiones...
Fue solo un instante el que estuve ahí para abrazarlos y decir "lo siento". Hay abrazos que ,independientemente del motivo por el que nos nace darlos, no se deben dejar pasar.
Felices reflexiones...
martes, 1 de octubre de 2013
Cierre de edición...
Octubre llegó, y con él la última edición de Time Contact con la imagen y el formato editorial que durante tantos años ha tenido The end of an era...
Seguirá saliendo pero ya no será la misma, porque la hacemos otros... con otras ideas, otro estilo, otra manera de ser y ¿saben qué? tengo miedo... ¿De qué?, podrán preguntarme; pues del cambio porque no imagino la cara que harán los lectores cuando reciban el número de noviembre y me pregunto si les gustará, si la abrirán y dirán ¨bieeeeeen¨ y aunque espero con toda mi alma que así sea, esa respuesta no la tendré hasta que la edición esté circulando. Pero este miedo es positivo natural y hasta necesario supongo, es de esos que te ataca cuando estás haciendo algo y es parte importante de la experiencia del cambio es más me parece que sería malo no sentirlo.
Llegamos a la revista hace 11 meses y créanme... NO ha sido fácil... a veces me pregunto por qué hacemos esto, por qué le apostamos al medio editorial que, es bien sabido, pasa por una crisis que comenzó hace varios años en la que las publicaciones se matan por las pautas de los anunciantes en un mercado hiper competido y en el que hasta los grandes grupos editoriales están viendo su suerte. Entonces recuerdo una escena de Law & Order en la que Olivia, muy desmotivada porque algo no había salido bien mirando fijamente a Elliot le dice "give it to me... the speech, tell me why we do this" Elliot responde —palabras menos, palabras más— que lo hacen porque creen que pueden hacer del mundo un lugar mejor.
Y recuerdo así por qué hacemos esto...lo hacemos porque lo amamos, porque aún con el advenimiento de los medios digitales, su gran penetración y lo mucho que nos gustan, el mundo editorial y las revistas siguen teniendo esa magia que solo da el tomar una revista nuevecita en las manos y abrirla, olerla, perderse en la textura del papel y los colores... porque nos gusta hojearlas, comprarlas, leerlas y porque si miro alrededor hay canastas en mi casa con ediciones de T&L, sunset, The New Yorker y Departures que aún conservo después de años.Lo hago porque amo trabajar entre textos, fotografías, créditos y traducciones y pensar qué cosas nuevas podemos sacar y cómo hacerlas mejor. Porque soy fan de la gente interesante que este medio nos permite conocer y entrevistarlos es un placer. Lo hacemos porque amamos la adrenalina de vivir corriendo entre cierres, artes y tiempos de producción y, por qué no, peleando por ser el medio elegido... Por eso lo hacemos y vale la pena.
martes, 24 de septiembre de 2013
Había una vez un país...
Había una vez un país que un día perdió la memoria...
Olvidó los valores y las leyes, olvidó el valor de dar tu palabra,
El valor de ser honorable y de no vivir en la permanente ley de "el que no tranza no avanza¨Olvidó la paz al caer presa del resentimiento social, las injusticias y la total impunidad que tanto indigna y amarga por la impotencia que genera.
Olvidó las luchas sociales, pero las luchas de verdad, no las que pretenden serlo cuando sabemos que sirven a intereses mezquinos que nada tienen que ver con causas nobles; olvidó su corazón perdido en eso que llaman "globalización", de la que nadie se escapa,...Olvidó su risa en algún lugar de la sierra entre el hambre y las carencias de los tarahumaras, de los rarámuris, de los tzotsiles, de los niños sin clases, de los crímenes sin castigo.
Había una vez un país, dividido en varias partes pequeñitas que tenían mucho y millones de piezas minúsculas que no tenía nada...Un país de políticos corruptos e ineptos que nunca lograban ponerse de acuerdo por el país y dejar sus diferencias de lado.; de personas apáticas e indiferentes enchufadas a una mentira llamada "canal de las estrellas" que nunca hicieron nada por él mas que lamentarse y criticar sin mover ni un solo dedo para que las cosas cambiaran.
Había una vez un país... con el alma apachurrada
sábado, 14 de septiembre de 2013
Las ollas...
Una tarde recibo un mensaje en el celular:
Corro a encender la computadora y me conecto emocionada. Platicamos un buen rato, nos ponemos al corriente, me cuenta que finalmente han vendido la casa de la isla y no puedo evitar preguntarle:
— ¿y las ollas?
silencio...
Conocí a Catalina cuando la vida, siempre tan mágica, nos hizo coincidir en una isla del Caribe a donde ambas fuimos a parar.
Peruana, alta, de ojos azules enormes y una abundante melena sensacional, Cata es una de esas guapuras que combinan el refinamiento en el trato, la simpatía, inteligencia y sex appeal con una forma de ser relajada y amigable que hace que la adores al minuto 2 de conocerla.
Cierro los ojos y me parece que fue ayer... armábamos la reunión en su casa los viernes cuando acababan las clases ya que para conveniencia de todos vivía justo enfrente de la escuela. Los niños a la piscina, a jugar toda la tarde y las madres a platicar de todo mientras probábamos las delicias que nos ofrecían y los pisco sour de Rosalío quien era una perfecta versión inca del Alfred de Batman.
La casa era genial, como me gustan las casas, con plantas, cuadros hermosos, y objetos que se convierten en narradores de la vida de las personas que habitan ese lugar.
Entre esos objetos había una colección de hermosas ollas, algunas tenían plantas y otras estaban colocadas en diferentes rincones de la casa, nunca supe bien si eran de cobre o de otro metal, pero lo realmente especial era la historia de como las había encontrado...
Las ollas habían llegado al caribe desde Sudán donde John y catalina habían vivido 3 años cuando él era presidente de Shell. Aún cuando la revolución había dejado un régimen musulmán radical e intolerante de cero alcohol, cero demostraciones de afecto en público entre las parejas, cero manifestaciones de la cultura occidental etc. las experiencias increíbles que habían vivído en ese país estaban representadas en gran medida por esas ollas. Cuenta Catalina que uno de sus primeros amigos al llegar a Sudán fue Salám, su chofer, un día ella vio una olla y le preguntó dónde podía comprar una igual. Ni tardo ni perezoso Salám se ofreció a llevarla al lugar donde las hacían; lo que nunca le dijo era que ese lugar estaba a dos horas de distancia. Total después de recorrer un buen tramo de desierto llegaron a la casa de un hombre que puso ante sus ojos un buen número de ollas hechas a mano por los beduinos. Tenían inscripciones árabes grabadas, Catalina cayó redondita y por un precio ridículo las compró todas.
Amaba esas ollas, amaba los recuerdos que le traían, los momentos que evocaban, la vida dejada en un país extraño y lejano del otro lado del Atlántico y desde Buenos aires hasta acá pude percibir que la tristeza la embargaba al decirme lo que había pasado con ellas, entonces le dije:
"Cata, fueron tus ollas por más de 10 años, las disfrutaste todos los días y las llevas en tus recuerdos, hoy le toca disfrutarlas a alguien más, quizá de una manera diferente, pero seguramente adornarán otra casa y otra mujer contará la historia de las ollas que un extraño le regaló y cuanto le gustan".
Tras colgar con ella me quedé pensando que debemos gozar nuestras cosas todos los días, son solo cosas, pero nos alegra tenerlas. Esas ideas de las abuelas de guardar lo lindo para las ocasiones especiales es malísima, típico que te mueres y ¡jamás usaste nada! si compran ropa estrénenla al otro día, aunque tengan que inventarse algo para hacerlo, si compran platos o copas lindas ¡úsenlos para cenar un lunes! qué diablos, ni siquiera sabemos si estaremos vivos al día siguiente. Y por alguna razón tengamos que desprendernos de algo muy valioso para nosotros, hagamos las paces con ello, demos gracias por haberlo tenido y abriguemos el deseo de que el nuevo dueño lo disfrute tanto como nosotros lo hicimos... claro, la onda es que es más facil decirlo que hacerlo, pero así debe ser porque por mucho que nos gusten o nos traigan recuerdos... son solo cosas y al final del viaje tendremos que dejar todo.
Felices reflexiones
jueves, 5 de septiembre de 2013
Te abrazaría...
Te abrazaría tan fuerte si mis brazos te alcanzaran, si la distancia no fuera tan tirana y tan maldita...
Te abrazaría sonriendo y en silencio escucharía el murmullo de tu voz serena y suave diciendo esas cosas tan bonitas.
Te abrazaría con fuerza para oír al corazón que late dentro de ti, ventajas de ser pequeña y de saber que mi oreja se recarga siempre ahí.
Te abrazaría sonriendo y en silencio escucharía el murmullo de tu voz serena y suave diciendo esas cosas tan bonitas.
Te abrazaría con fuerza para oír al corazón que late dentro de ti, ventajas de ser pequeña y de saber que mi oreja se recarga siempre ahí.
Te abrazaría una y mil veces porque nunca es suficiente abandonar la existencia por un minuto en tus brazos y sentir que son tan ciertos esos lazos invisibles que nos atan en la vida; Se hacen largos, se hacen cortos, como el tiempo cuando esperas, y de pronto pareciera que no están que ya no existen... pero en el fondo sabemos que son fuertes... que resisten, superan tiempo y distancia y regresan con las ansias de perderse en un momento en largos abrazos que nos contienen y que nos llenan por dentro...
Te abrazaría tan fuerte...
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