sábado, 2 de junio de 2012

Mi espacio, tu voz...

El  siguiente texto no fue escrito por mi, lo escribió un mujer a la que quiero y admiro enormemente. La tecnología nos presentó, al igual que nos ha presentado a tantos de nosotros. Tengo el placer y el honor de su amistad y hoy me ha pedido que este espacio sea su voz.


Te quiero L, gracias por compartir.


Y





Me estaba aferrando a algo que quería creer que seguía vivo, no vi que lo habías matado, la edad da eso, saber entregarte y no necesitar más, saber que siempre ahí estas. Nadie somos sabios, me aferraba a algo muy grande que habíamos hecho y ya no estaba, eran los restos de algo, nada más. Puede uno estar pero ya no estar ¿Por qué? Porque las personas a veces nos quedan grandes, porque se llama destiempo, porque no tenemos las suficientes agallas de saber soltar los miedos y saber que quizá no nacimos para alguien pero que ahí quieres estar sin importar que pase.

Siempre creí que la vida caminaba sola y en efecto lo hace, todo lleva a un camino pero a algunos les gusta patear lo que la vida les pone en frente. La vida si camina sola, solo que a veces tomamos rumbo hacia donde no es y lastimosamente ya no hay vuelta atrás. Cuando nos damos cuenta queda un hueco que duele, duele tanto que lo empezamos a llenar de nuevas cosas, nos damos oportunidad de conocer gente nueva, las personas que amamos nos ayudan a recordar de dónde venimos y hacia dónde vamos, hasta que al fin estas de nuevo en pie...De nuevo estamos listos para seguir adelante, para dejar atrás todo aquello que nos lastimó y lo mejor, dejas de sentir, te hiciste inmune a eso que te tiro y te levantas tan grande, tan fuerte, tan tú de nuevo que te das cuenta que eso por lo que te caiste un día hoy te queda chico y no dejarás que nada te tumbe porque la vida es esto, los buenos y malos momentos, saber mezclar, reconocer y aprender de ello. No se vale arrepentirse, a veces decidimos y otras alguien mas decide pero estamos ya en el camino y no hay marcha atrás...



Felices reflexiones...




domingo, 20 de mayo de 2012

La última de la fila...



Había una vez una familia formada por padre, madre y nueve hijos... Militar de carrera, capitán del ejercito durante la revolución; el padre nunca quiso volver a saber nada del ejército cuando esta finalizó y se consiguió un empleo como supervisor de Ferrocarriles Mexicanos. 
La madre era de una familia acomodada, no rica, pero con ciertos privilegios que el capitán no podía darle  pero se casó con él por amor. Luego empezaron a llegar los bebés. Estela, Horacio, Graciela, Laura, Socorro, Adolfo, Arcelia, Octavio y por último Yolanda... mi madre.




Pequeña y delgada, de facciones afiladas y bellas, pelo muy negro, hermosa sonrisa y ojos pícaros mi madre es ese tipo de mujer  tan fuerte que puede cargar con el mundo en los hombros y enseñar disciplina  y responsabilidad a una hormiga y al mismo tiempo ser tan empática y sensible que los problemas propios y hasta los demás llegan a afectarla al grado de perder el sueño por la angustia y la preocupación. Siempre ha sido una mujer trabajadora cuya casa es perfecta sin importar el día ni la hora en la que llegues. Excelente administradora y organizadora, capaz de transformar tres palos en una percha; increíblemente ingeniosa de buen gusto y talentosa con las manos. También es pulcra y tenaz, tiende a ser un poco perfeccionista y cuando algo no le parece puede repetirte la misma pregunta o indirecta con la intención de hacerte cambiar de idea hasta hacerte enloquecer. 
Solía ser muy conservadora, de ideas fijas y un poco radicales —no en balde era hija del Capitán— pero se casó con mi padre y eso, aunado a los años y la experiencia, la han vuelto más relajada. 

Creo que nunca apreciamos y admiramos a nuestras madres tanto como el día en que tenemos nuestros propios hijos y nos damos cuenta de todo lo que han hecho, lo mucho que han dado e incluso sacrificado por nosotros. Recuerdo un poema en el que un padre le dice a su hijo que su cariño es incondicional y no espera nada a cambio, sin embargo le advierte  sobre el "agente viajero" que llegará a cobrarle y en quien "como un hombre honrado" deberá pagarle, siendo este su propio hijo.  Así mi madre ha sido enfermera, cocinera, terapeuta, maestra, chofer, doctora,  diseñadora y mil cosas más y he tenido la fortuna de que además de todo eso sea una mujer amorosa, sobre protectora, talentosa y ejemplar quien me ha transmitido su pasión por el arte, por la música,  por la vida con su ejemplo, haciendo cosas que van desde confeccionar cajas para los dulces en mi cumpleaños cortando cartón hasta entumirse los dedos u organizar eventos y vender boletos para ayudar a la casa hogar de las monjas,  hasta dejar de comer y dormir en el piso para cuidar amorosamente a quienes han enfermado en su familia.
Sabemos que somos muy diferentes y confieso que hay muchas cosas en las que me encantaría ser como ella, sin embargo sé que sus enseñanzas viven en mi cuando a veces me sorprendo repitiendo a mis hijos las mismas palabras que ella nos decía y pensando de la misma manera.
Ma,
No me alcanzaría la vida para darte las gracias por tu amor y por todo lo que haz hecho por esta agente viajera que te tocó, medio rebelde con una voluntad no tan de acero como la tuya un poco menos ordenada y perfecta pero siempre tratando de seguir tus pasos a mi modo. Te amo con todo el corazón, aunque digas que ya no te escribo tarjetas tan lindas como las de antes y medio llores de sentimiento. Siempre serás para mi la mejor mamá que Dios me pudo dar.

¡Feliz cumpleaños ma!

viernes, 4 de mayo de 2012

Su barriguita llena, tu corazón contento...

¿Qué te gusta comer? carne , pasta, sushi, tacos, ensaladas,  vegetales a la parrilla, fruta deliciosa ... ¿qué?
La comida es un aspecto de la vida que revela nuestros rasgos culturales, nuestra manera de ver el mundo y a los demás, de relacionarnos, nos deja ver la sofisticación de las personas y en última instancia es un absoluto placer que acompaña nuestra convivencia de todos los días convirtiendo los actos sociales en memorables celebraciones.  Además de esto la comida es una parte fundamental de lo que determina la salud de una persona, claro... partiendo de la premisa de que tenemos acceso a ella...  En este país, como todos sabemos,  hay un grupo importante de la población cuyo acceso a los alimentos básicos es casi nulo, siendo los niños el grupo más afectado dentro de este.
Hace unos meses hice un programa de detox en el que solamente podía comer una manzana por las mañanas y a eso de las 12 del día cuando mi estómago empezaba a crujir me ponía a pensar en todos los niños que solo tienen una tortilla y un café para iniciar su día porque es lo único que sus padres les pueden dar. ¿Se imaginan lo que es eso?  ¿se imaginan vivir la vida siempre con hambre en la etapa más importante del desarrollo humano? despertar y saber que no vas a desayunar y que si bien te va comerás una vez al día...Sin duda alguna somos afortunados porque no lo sabemos.

Conscientes del gran problema y el enorme riesgo que la desnutrición infantil representa para nuestro país un grupo de personas, de esas que hacen que las cosas sucedan, se unieron en un proyecto de vida y crearon los Comedores Santa María poniendo así un valioso grano de arena — que es gigantesco— para que algún día este problema sea erradicado.
Podría decirles mil cosas de este maravilloso proyecto pero creo que este video lo hará mucho mejor que yo.




Hoy existen 13 Comedores Santa María distribuidos alrededor del área metropolitana de la Ciudad de México pero aún se necesitan muchas manos y corazones que ayuden con su trabajo voluntario y con los recursos que permitan lograr este sueño y por eso te pido que veas este video, que visites su página de Facebook y le des like o que los sigas en su cuenta de twitter @comedorsantama  y sobre todo te invito a que, si puedes hacerlo, tú también te sumes a este esfuerzo. 
Este país es de todos,  el mundo es de todos y los que por azares del destino estamos en la cara afortunada de la moneda tenemos la gran responsabilidad de ayudar a quienes no lo están.

Estoy segura que el ayudar a ver su barriguita llena pondrá tu corazón contento... 

Felices Reflexiones...

jueves, 3 de mayo de 2012

A mi querido Mr. Mac con gratitud y cariño

Recuerdo bien la primera vez que lo ví, era un hombre alto, delgado aunque de abdomen prominente; pelo muy corto cano,  piel ligeramente bronceada, bigote poblado y bonitas facciones. Pero lo mejor eran sus ojos azules y su voz, me encantaba su voz.
Se llamaba Graham McKimmicks pero le llamábamos Mr. Mac. Era de Zambia... aunque cuando él nació se llamaba Rhodesia. De padres escoceces, pasó su infancia y juventud en África, lo cual le daba un toque de glamour especial. Siempre nos contaba historias de su vida en esos confines de la tierra tan diferentes a lo nuestro, ratitas urbanas chilangas que vivíamos fascinadas por sus anécdotas. Había vivido en Inglaterra y trabajado en las minas y la construcción y un día decidió cruzar el Atlántico con otros amigos en un velero para venir a América y como muchos llegó a México —que no sé que tiene pero me cae que es mágico— y se quedó. 
Llevaba creo que casi 20 años en el país y era un personaje adorable... no tenía coche así que usaba los micros, metro, taxi y camiones, ah y eventualmente bicicleta; su única línea de teléfono era terrestre pues odiaba los celulares, y decía que vivía en la "warrior" o sea... en la colonia Guerrero en el centro de la Ciudad de México.
Me encantaba su acento, su conocimiento del idioma y no digo solo del inglés eh, sino del español; era capaz de sacar los mejores dichos y aplicarlos al tiro.  Tenía una camisa azul pálido y una corbata con barquitos que recuerdo bien y su saco, siempre arreglado...un caballero, seguramente hubiera dicho que no ir arreglado a clase era "a little bit naquiux" ( naco) 
Mac era además de un buen maestro, un hombre interesante,  culto, de esos que nunca pierden la guapura ni aunque tengan 80 años. Sus comentarios eran agudos y pícaros y nos hacía reír.  Cuando alguien no estaba poniendo atención volteaba y le decia "Hey stop looking at porn"  y las carcajadas de todos no se hacían esperar ante la cara de WTF? del directamente afectado, y cuando era nuestro turno de leerle lo que habíamos traducido nos decía "Come on... amaze me"...
Esta mañana me enteré de que el querido Mac se nos ha adelantado en el viaje... me dolió tanto... me hubiera encantado volver a verlo, disfrutar de otra historia, oír su encantador acento Inglés-escoces-africano.  En fin, así es la vida y nunca sabemos si volveremos a ver a las personas,  por eso hay que quererlas todos los días y decírselos y hacer que lo sientan.
Mr. Mac, tocaste mi vida muy poco tiempo y sin embargo te quedas para siempre en mi corazón. Gracias por tus enseñanzas, te quiero donde quiera que estés... and Bob's your uncle.

Felices reflexiones...

lunes, 30 de abril de 2012

No son de nadie pero son de todos...

La infancia es esa etapa maravillosa de la vida que por excelencia significa vivir libre de preocupaciones más allá de hacer la tarea, sacar buenas notas y portarse bien. Un tiempo para jugar futbol, andar en bicicleta o patines, vestirse de Spiderman e ir clases de Ballet y de piano,  de  soñar en lo que queremos ser de grandes, de disfrutar la escuela, la imaginación, los amigos. Una edad en la que supuestamente siempre habrá alguien que nos ame y  nos provea el cariño y cuidados necesarios para lograr un desarrollo óptimo que nos permita llegar a convertirnos en adultos medianamente cuerdos y autosuficientes.


Sin embargo todos los días vemos niños que forman parte del paisaje urbano y viven una realidad muy diferente. Pasan el día haciéndola de payasitos malabaristas en los altos, vendiendo chicles, limpiando parabrisas; sentados en un camellón  junto a sus hermanos  compartiendo un taco. A veces duermen en alcantarillas, a veces roban, algunos se drogan con cemento,  tienen hambre, tienen frío... Muchos son explotados por proxenetas y sometidos  a la peores vejaciones o enseñados a delinquir... No van a la escuela, no tienen comida caliente ni una cama limpia en la que dormir para soñar en su futuro, en ser doctores o pilotos o diseñadoras o mamás ni un beso de buenas noches o alguien que los arrope.   Los llamamos "niños de la calle" a la que generalmente han llegado escapando de la violencia de sus hogares. Andan sucios y son agresivos, huelen mal... Porque la pobreza huele mal, porque no poder bañarte, ni tener a alguien que te lave la ropa, te cuide, te eduque y te ame huele mal... porque vivir así genera rencor, resentimiento, envidia; envenena el alma con dolor y divide a las sociedades.
Los niños de la calle son una de las constantes llamadas de atención de nuestra realidad social y al igual que muchas otros problemas son producto de las tremendas carencias y enorme desigualdad que nos polariza cada día más y ¿saben qué?  NO son de la calle, son nuestros...
Son tuyos, míos y de todos los que por azares del destino hemos nacido en la cara afortunada de la moneda y son por lo tanto nuestra responsabilidad en el esfuerzo que debemos hacer, como sociedad, para generar procesos de integración social y abrir oportunidades de desarrollo para uno de los sectores más indefensos y marginados de este país.  

Siempre he sido de la idea de que uno debe tomar banderas en la vida, cada quien según sus intereses, su personalidad, su vocación. Da igual si se es activista de Green Peace,  voluntario de la Cruz Roja o de los Comedores Sta. María. Si se prestan servicios profesionales Pro Bono, se recaudan fondos o se coopera mensualmente con alguna cantidad o donativo en especie; es lo mismo...  al final de día tanto el trabajo voluntario como el aporte de recursos son igualmente valiosos y necesarios. 
Hace casi 18 años me comprometí con una causa y me convertí en madrina de Ministerios de Amor, una fundación que se dedica a crear hogares para esos niños de la calle proporcionándoles una vivienda digna y un ambiente seguro y propicio para su desarrollo, donde puedan vivir hasta los 15 años. 
No soy la mejor madrina, nunca me aparezco por los eventos a los que siempre me invitan, porque generalmente no puedo ir,  nunca he visitado las casas ni he visto personalmente a los niños. Pero he leído las cartas, los boletines informativos con el número de niños que han terminado la secundaria,  se de la formación de la orquesta y los nuevos hogares que se abren cada día, los reportes de auditorías, etc. Mi contribución se reduce a una modesta cantidad mensual para apoyar esta gran labor y en realidad me parece muy insignificante comparada con el trabajo que los cientos de voluntarios realizan día a día con los niños pero algo es algo y es lo que puedo dar.

Si tú también crees que hacer algo por estos niños de todos es importante para tener un mejor futuro como país y te gustaría ayudar, te  invito a que visites la página de Ministerios de Amor o la de cualquier otra institución (hay muchas) y te comprometas con lo que puedas dar. Tal vez como yo, pienses que no es mucho pero los océanos se hacen de gotas y toda la ayuda sirve.


Felices reflexiones...


miércoles, 25 de abril de 2012

Mundo, mundo... cómo hemos cambiado

En mi casa tengo un libro de formato grande, ha de medir unos 40 cm de alto por otros 35 de ancho está encuadernado en tela amarilla y si mal no recuerdo tenía un forro de papel pero supongo que se rompió algún día y fue a dar a la basura. No recuerdo el nombre exacto pero lo que sí sé es que en el título aparece la palabra MEXICO  con una tipografía de alto puntaje en bold;  seguramente fue editado en los años 60 y si lo tuviera aquí podría darles el dato exacto pero eso es lo de menos, lo relevante de este libro es que al verlo invariablemente me viene a la mente una imagen maravillosa que es la de una niña (yo), sentada en el regazo de su padre leyéndole sobre la historia de su país y viendo juntos las fotos de los sitios arqueológicos, las iglesias, los mercados, los habitantes de los pueblitos y muchas otras cosas y cada vez que lo veo me dan ganas de hojearlo por que la sensación que esos recuerdos me proporcionan es maravillosa. 
Yo creo que Peña Nieto nunca tuvo una experiencia de este tipo pues de haberla tenido podría haber contestado algo así aquél día fatídico de la Feria del Libro... pobrecillo.
El lunes pasado se celebró el día mundial del libro,  pensaba yo en esto, en el placer que la lectura me ha proporcinado a lo largo de mi vida y en cuanto han cambiado nuestros hábitos con la tecnología. Si bien es maravilloso poder disfrutar de los ebooks, kindle, iPads, blogs, e mails and all that... para mi la experiecia de tener un documento impreso en las manos sigue teniendo una magia especial incomparable. El olor del papel, su color, textura, las imágenes, ilustraciones o fotografías aunadas a la maravillosa cualidad de poderlo llevar a todos lados sin preocuparse de tener cargador a la mano o de que haya un enchufe cercano sino simplemente abrirlo y dejar que nos transporte con su magia a las diferentes épocas de la historia, que nos enseñe vocabulario, ortografía, redacción y estimule nuestra imaginación a través de sus páginas. Quizá lo único que eso denota es que soy vieja y que no pertenezco a la generación que tiene una pantalla touch integrada en la palma de la mano desde el día 1.

Muchos aseguran que los libros y las revistas se encuentran al borde de la extinción y que todo lo que es papel desaparecerá ¿será? espero que no porque creo que por más maravillas que los medios electrónicos nos den hay cosas que nunca podrán hacer (*voltea y ve su libro subrayado en verde y con anotaciones...)
Es difícil ver cómo los jóvenes, en su mayoría, han perdido el gusto por la lectura, y cómo en una época en que tanto se necesitan contenidos que ayuden a enriquecer y elevar el nivel educativo y cultural de la población los medios electrónicos que tanto podrían ayudar ya no promueven un acercamiento a la cultura en general como lo hacían hace 30 años. Quizá eran embarraditas que no te llevaban a profundizar mucho pero recuerdo las cápsulas de Cantinflas show, los cincomentaritos, o los programas de Universo 5 que  por  lo menos ampliaban un poco la cultura la población y la hacían pensar en temas  más elevados y, ojo, aquí no hablo de los que tienen la posibilidad de acudir a buenas escuelas, tienen televisión satelital, oportunidad de viajar, de tener clases extracurriculares; me refiero a aquellos que tienen que conformarse con la escuela oficial, la televisión abierta y sus "elevados" contenidos y chutarse la publicidad de GenomaLab y los productos Multi O cada cinco minutos.  Salvo honrosas excepciones como la del canal 11 y quizá el 22 y el 40,  las televisoras nacionales se limitan a transmitir contenidos cuyo objetivo no es elevar el nivel cultural sino entretener, embrutecer y mantener el Statu quo... ¿podemos sorprendernos entonces del bajo nivel del discurso político que manejan nuestros candidatos en la contienda presidencial? 

Confieso abiertamente que antes leía de manera diferente, más constante y con menos procastinación tenía menos distractores, hoy tiendo a mezclar  páginas de un libro, un artículo de una revista, un blog, un mail, un tuit, etc... y aveces me choco por hacer eso por que siento que debería enfocarme más, la cuestión no es solo cuánto leemos, sino cuanto profundizamos en ello y sospecho que si a mi me pasa eso a los jóvenes les debe suceder algo igual o peor,  de tal manera que nuestras sociedades se están convirtiendo en esa masa de personas jóvenes con un acceso ilimitado a una cantidad de información nunca  antes vista pero con poca tendencia a la reflexión más profunda, que siguen el día a día como peces a la corriente dentro de una burbuja a la que siempre están conectados pero que se circunscribe solamente a ciertos aspectos de la cultura que les interesan y que están englobados en las redes sociales con la ubicuidad que les dan los dispositivos móviles que nunca los abandonan.
Lejos estoy de decir que las redes sociales sean malas, sin duda son un instrumento de comunicación  y hechos como el papel que jugaron en la revolución egipcia han demostrado el impresionante poder que tienen para influir en cuestiones de todo tipo en las sociedades actuales.  Pero son celosas, implacables, y una vez que te tienen se rehusan a soltarte facilmente y no se detienen en su intento de invadir tu privacía y tu espacio en solitario, todo el tiempo demandan saber qué piensas, qué haces, en qué estás...
y si pensamos en los jóvenes aquél tiempo que antes dedicaban a ir en el coche con sus padres, conversando o a sentarse a la mesa a comer y después en la sobremesa chutarse las conversaciones e historias de los adultos que tanto les aburrían pero había escuchar parecen cosa del pasado y los padres felices porque al estar los chicos ocupados con su BB o iPhone no los molestan y todos contentos. Hace tiempo me tocó ver a una niña de 11 años que llegaba al desayuno de una primera comunión con su iPad; no sé lo que opinen ustedes pero a mi me parece una total falta de cortesía y educación... Difíciles temas estos sin duda... en fin, así las cosas yo mejor me voy a la alberca.

Felices reflexiones...


domingo, 15 de abril de 2012

Recuerdos en los ojos... ¿quién te dio permiso de crecer?

Desde el aire puedo ver el azul del mar y las montañas donde la seca vegetación clama a la lluvia que venga y termine con la sequía de 2 años que tanto afecta a esta tierra. Por fin aterriza el avión y después de 2 semanas de felices y relajadas vacaciones volvemos a nuestro pueblo quieto querido de Cabo y ¿saben qué? ¡se siente increíble! amo viajar pero también amo volver a casa aún con lo mucho que me fastidia desempacar y guardar ropa, maletas y todas esas cosas que venimos cargando cuando regresamos de un viaje.
Estas dos semanas en Las montañas Apalaches de Asheville han sido, como siempre, una terapia de recuerdos y de amor a la vida.
La estancia en Biltmore Inn, despertarse con esa vista maravillosa que alimenta el espíritu y hace desaparecer cualquier duda que alguien pueda tener de que Dios existe,  esa casa maravillosa de Wood Thrush Ct. en la que siempre hay alguien que nos espera con sonrisas y brazos abiertos con nuevas historias, logros, sueños... con sus ventanales que dan al bosque donde el aire es limpio y fresco. 
Estabamos en la misa de domingo de pascua cuando de pronto me entraron los recuerdos al ojo al ver a mi sobrina Lu que en Agosto se irá a Chicago a estudiar medicina ¿quién le dijo que podía cumplir 18? si ella ya es una mujer  ¿qué soy yo? y entonces resuenan las palabras de un tuitero querido en mi cabeza que dice ser un señor mayor a los casi 51 y sí... resulta que ya soy una señora mayor aunque me sienta una niña a veces y otras una joven en un cuerpo de 46 o sea soy vieja y jóven a la vez... misterios sin resolver...unas lágrimas ruedan por mi mejilla por que me da emoción y discretamente las limpio con mi mano pensando que nadie me ha visto. Me pierdo en mis pensamientos, vuelvo a ese tiempo cuando tenía su edad y estaba por entrar a arquitectura; qué increíble esa época universitaria cuando en la vida todo está por hacerse y se es increíblemente libre... juventud divino tesoro diría Rubén Darío.
 —¿por qué lloras tía?,   —por la vida Lu, por lo emocionante y maravilloso de ver la vida pasar frente a mis ojos. Nos abrazamos en complicidad sin decir nada...

"¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son."

Pedro Calderón de la Barca

                                             Lu vista desde mis ojos...