martes, 13 de noviembre de 2012

Regresa Acapulco...

Como buena chilanga que soy pasé muchas de mis vacaciones de niña y adolescente en Acapulco y la noticia del día de hoy donde el municipio declara en quiebra al puerto con una deuda de $1,500 millones de pesos me parece por demás lamentable.


Se antoja increíble pensar que el que fuera el destino Mexicano favorito del jet set internacional en los años 50  de los turistas nacionales e internacionales durante varias décadas,  se encuentre hoy en tan penosa situación por culpa de su mal gobierno que, como ya es costumbre, se ha dedicado a robar y a mal administrar el presupuesto.

Y es que Acapulco representa sin duda alguna el destino que acogía a todos; desde la clase privilegiada con sus mansiones y sus yates, hasta al mecánico que viajaba en un vocho 66 atascado con toda la familia, llantas, floties, hielera, mesa y sillas para disfrutar del hotel camarena. La bondad de Acapulco era esa ofrecer opciones para todos los gustos y presupuestos por eso ha sido siempre el destino que más turismo nacional recibe.

 En mis años de infancia uno de los mejores amigos de mi papá tenía varias propiedades cerca de Pié de la cuesta, eran bungalows sencillos pero bonitos y con una vista espectacular en un lugar rodeado de follaje exótico y con una de las mejores puestas de sol que he disfrutado.  Pasamos muchas vacaciones allí hasta que nos llegó la adolescencia a Luis y a mi y nuestros intereses cambiaron. Entonces queríamos estar en el centro de la acción, cerca de los hoteles, los restaurantes, las discotecas (en esa época aún no las llamábamos antros) en la playa para reunirnos con los amigos y por supuesto...  para hacerse de galanes.
Invariablemente encontrábamos amigos o familia sin saber siquiera que nos toparíamos con ellos ¿Quién no tuvo un ligue o romance Acapulqueño?, imposible olvidar los días de playa en El Hotel Condesa,  las noches en el Baby'O con el Mamey en la puerta diciendo : " a ver tú, tú y tú", las desveladas en el Magic y el hot dog reglamentario al salir para  cerrar la noche con broche de oro.  Los días de playa en La Concha, la esquiada en Puerto Marqués; la puertita de la habitación en las Brisas que se abre "misteriosamente" muy temprano en la mañana para dar paso al café y el pan dulce. El clavado de la Quebrada,  el Aca Tiki  y el bote de fondo de cristal que te llevaba  a la Roqueta y a ver las casas de "los famosos", el agua de piña de la Flor de Acapulco y las costillitas del Carlos & Charlie's.
A mis papás les encantaba ir a un restaurante llamado El Marinero que ofrecía en el menú platillos de la cocina Cruval, ( de las familias Cruz y Valdez) con recetas que habían llegado en la Nao de China y sobrevivido al tiempo resguardadas por estas familias. El arroz chau chau, las picaditas de cazón y el potaje marinero eran mis platillos favoritos, por supuesto acompañados de una Yoli de Limón helada.
Y para cenar qué tal El Madeiras, recuerdo que me encantaba.
Y qué decir del famoso despacho con table (dance) Tavares donde esos mismos galanes acababan sus francachelas buscando ver lo que las niñas buenas no les eseñaban... jajaja qué tiempos aquellos...
Tal era el encanto y la popularidad de este puerto que hasta hace poco se ostentó como sede del Tianguis Turístico. La algarabía en el Centro de Convenciones era genial... Los proveedores de servicios turísticos en sus stands, los compradores y operadores turísticos de todo el mundo, los medios, Las fiestas sin fin en las lujosas mansiones, clubes de playa y discotecas, la famosa noche de casino de Mexicana de aviación y Recuerdo en particular una cena que ofreció SECTUR en el Fuerte de San Diego que lucía espectacular lleno de antorchas que iluminaban la noche.

Eso era Acapulco, eso fue durante muchos años... pero poco a poco se fue contaminando, no solo en sus  calles, playas y mares, sino en su estructura social que dió paso a la violencia desmedida, la inseguridad y el descuido que fueron alejando primero al turismo internacional para después recluir al nacional en sus fortalezas de lo que hoy se llama el "Nuevo Acapulco" hacia el rumbo del aeropuerto. Así la costera, que alguna vez lucía llena de vida, es hoy muy diferente; muchos locales han cerrado y hoteles que solían pertenecer a cadenas importantes  se han vendido... en fin el panorama es completamente otro.

Se dice que varios inversionistas están interesados en revivir el Acapulco viejo, el Hotel Caleta, el de las Américas y Coyuca 16 que no sé si lo conocieron alguna vez, pero les juro que era como volver a la época de Mauricio Garcés; casi podías oir su "Arroz" al pasar por los pasillos.

En fin, la cuestión es que Acapulco es un destino que sin duda alguna merece un rebranding, merece que se limpie y renueve su imagen, su puerto, sus playas y mares, merece volver a ser seguro y hermoso porque tiene todo para serlo—incluso su bahía fue nombrada una de las más hermosas del mundo— y merece la oportunidad de brindarles momentos tan memorables como los que nosotros tuvimos a las nuevas generaciones y de ser recordado por ellos  con el mismo gusto y cariño que nosotros lo hacemos. Te quiero Acapulco, regresa...

Felices Reflexiones

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