miércoles, 13 de agosto de 2014

Por qué amo el color...

Recorria los valles de Escocia cuando de pronto me llego a mi mente esta pregunta  ¿por qué amo tanto el color?
Amo el color que explota en las pupilas, que nos sorprende en las flores que sonríen de repente al doblar la esquina o en el azul del cielo que se llena de nubes que son como borregos que adoptan formas raras.
Amo el azul intenso del mar cuando es profundo, y el brillante turquesa de las aguas bajitas. Los dorados divinos de los campos de trigo, los rojos, cafés naranjas y amarillos de los valles y montañas y del cielo que muere dejando en su lugar las noches estrelladas. Amo el verde de la hierba que absorbe la mirada y esparce por la tierra semillas de esperanza.
Amo el color porque nos muestra la vida en sus diferentes gamas, a veces tan intenso que parece comernos y otras palideciendo perdiéndose en la nada. Ni el más maravilloso pintor puede igualar la maravilla del cielo al ponerse el sol, la transparencia del agua que se precipita por la montaña, el azul del mar cuando el sol brilla en todo su esplendor, el verde de la hierba y las gotas que quedan atrapadas en ella cuando acaba de llover...
El color es la vida que se lleva en el alma ¿por qué amo tanto el color? ahora lo entiendo...  el color  es quizá mi forma favorita de sentir a Dios.


viernes, 18 de julio de 2014

Y me descubro pensando... las cosas que amo de ti






Ni rodillas ni codos de elefante, quiero una piel suave que me recuerde tus manos y me devuelva tus besos mientras me miro al espejo y trato por todas las formas de ya no extrañarte tanto. Cierro los ojos y sigo untándome la crema recorriendo mi cuerpo con ella como si fuera la última vez.

Evoco tus ojos que son como tú, siempre echados palante,  que todo lo dicen sin que tu boca emita sonido alguno, si explotas de enojo o mueres de amor, no puedes callarlo porque ellos lo gritan aunque tú te presumas que siempre eres tan cool. Amo tu cabeza más llena de ideas que de pelo y el sorprendente universo que hay dentro de ella en el que habitan las historias de un hombre, los sueños de un valiente, las ideas de un justo y el honor de un caballero. 

Suena el celular y salto, siempre es lo mismo me pierdo un rato en mi mente y  me descubro pensando las cosas que amo de ti. vuelvo al presente exaltada, he pasado cinco minutos pasmada frente al espejo cuando tengo tanta prisa, Dios... nunca llegaré temprano es un hecho estoy maldita; aunque sonrío aliviada... pues hay peores maldiciones, mucho peores que estos minutos en que me voy y me descubro pensando... las cosas que amo de ti.




domingo, 13 de julio de 2014

¿Cuándo fallamos?


Cuando escribí este blog yo no sabía que Leo Messi está diganosticado con Asperger así que he retirado la parte en la que hablaba de su falta de emoción y de conexión... Messi es y será siempre un campeón pero ahora ya entendí por qué actuó como lo hizo...

Imaginen que tienen un amigo súper deportista, inteligente,  de esos que siempre logra todo lo que se propone y además lo hace bien, que ha  recibido premios y todo mundo lo admira por los logros que va teniendo. Se convierte en una de esas personas a las que todos ven  como ejemplo por su tenacidad, su empeño y la capacidad de alcanzar todas sus metas.   Un día decide emprender un proyecto muy ambicioso,  planea una estrategia y trabaja duro todos los días durante mucho tiempo pero por azares del destino nunca no lo logra. la pregunta es  ¿falló?
La historia nos da miles de ejemplos que nos demuestran que no siempre los visionarios que lucharon por un sueño son quienes llegan a verlo consolidado.  La verdad es que hay muchos que construyen sus sueños sobre sueños que otros han tenido antes y quizá hasta nosotros mismos lo hemos hecho alguna vez. La pregunta es: ¿esas personas fallaron?
Siempre he creído que las personas fallan cuando se fallan a ellas mismas, esos que tienen sueños maravillosos pero nunca se atreven a cruzar la calle para ir a buscarlos, fallan; quienes permiten que las opiniones de los demás y las críticas los hagan desistir de buscar lo que quieren, fallan. Cuando nunca confían en que pueden llevar a cabo las grandes ideas que tienen... fallan. Pero aquellos que dejan la vida buscando lo que sueñan jamás fallan, sin importar que lo alcancen o no porque aún cuando nunca logren lo que se proponían, son ellos los que van abriendo nuevas brechas y caminos, sirviendo de inspiración a otros que muchas veces acaban lo que ellos empezaron.
Sin duda la educación pretende formar a nuestros hijos para que sepan competir y ganar, y qué increíble saber que son los mejores en algo; pero la vida no es una competencia ni la felicidad el premio que nos aguarda al final. La vida es un viaje hecho de muchos trayectos, unos buenos y otros no tanto y lo que en verdad debemos enseñarles es que no siempre se gana pero aún así podemos seguir sonriendo y  decir "Hoy no se pudo, pero lo di todo y puedo volver a intentarlo" y si por alguna razón no podemos volver a intentarlo, comprender que a veces las cosas simplemente no son para nosotros. Que lo único  imperdonable para cualquiera es no atreverse, no buscar, no vivir luchando por lo que piensas, sin importar si eres político, maestro, ama de casa, activista o bailarín de ballet.
La grandeza se mide por la entrega y el corazón que ponemos a las cosas que hacemos y aún cuando no se gane, quienes son grandes, lo siguen siendo en la derrota; simplemente hay veces en que el otro es mejor.

Como un amigo mío dijo sabiamente "El sueño es la lucha y el camino, no el destino"

Felices reflexiones...

miércoles, 2 de julio de 2014

¿Tú sumas o restas?, aritmética simple de la vida diaria...

Quienes me conocen saben que lo mío lo mío no es la matemática ni el pensamiento abstracto, trato pero me cuesta, sin embargo, trasladando las operaciones básicas al entorno de la vida cotidiana, puedo decirles sin dudar que mi operación favorita es la suma. Sumar es juntar, y es un hecho innegable  que cuando nos sumamos hacemos equipo, que por sus siglas en inglés TEAM quiere decir, Together everybody achieves more —juntos todos obtenemos más—y desde mi óptica esa es la misión que tenemos mientras caminemos por este mundo.

Hace algún tiempo oí a Carlos Alazraky en una entrevista y como contaba que cuando era pequeño su padre vivía lejos, en España creo;  un día le escribió una carta en la que le decía "te quiero con todo el corasón" y el primer comentario del padre al recibir la carta fue: "corazón se escribe con Z". Calculo que Carlos Alazraky ha de tener unos 62 años o por ahí y sentí que aún  lo contaba con un dejo de dolor, ¿se imaginan lo que es para un niño poner sus sentimientos , su "corasón" en un papel con toda la ilusión de hacérselo saber a su padre y que le den esa respuesta? creo que este es un claro ejemplo de lo que es restar en vez de sumar. El papá restó, quitó la importancia del fondo y se concentró en la forma que al final del día con los años, la lectura y la práctica el pequeño Carlos de todas maneras conseguiría. 
Todo esto que les acabo de contar viene a colación del partido del domingo entre México y Holanda en el que lamentablemente perdimos. Leía ayer la columna que Max Opina escribió con vehemencia sobre el tema y de pronto comenzaron a venir a mi mente todos los tuits, posts y comentarios de los que desprecian de todas las maneras posibles a la selección, supongo que lo hacen porque en el fondo les duele y quizá  el trasfondo de esto va mucho más allá del fútbol. Dicen por ahí que el futbol es lo más importante de lo menos importante y sin duda también es un reflejo de las sociedades que representa. 
En el minuto que cayó el 2o gol de Holanda muchos tuiteros no tardaron en poner "Lo mismo de todos los mundiales: Jugamos como nunca, perdimos como siempre" y yo me pregunto ¿será?  ¿De verdad creen que perdimos como siempre? porque señores, lo que yo vi en la cancha fue un equipo que nunca se achicó y luchó hasta el último minuto por ganar contra un equipo holandés,  físicamente superior en varios aspectos y que no es un pan Bimbo para nadie. 
No sé lo que opinen ustedes, pero perder un partido porque el otro demuestra que es mejor, o porque la suerte no nos sonríe es muy diferente a perder porque un equipo desmoralizado se deja ganar; y como yo lo veo lo mismo aplica en todo. Si compites en algo, en lo que sea, un concurso de spelling bee, una competencia de natación. una edición de operación triunfo o una beca en el extranjero lo que importa en realidad es nunca rendirse,  dejar el alma para lograrlo y si por alguna razón otro es mejor que nosotros o algo pasa y no obtienes lo deseado, saber que diste todo y poder sentirte orgulloso aún cuando no lo hayas logrado y ojo... dije orgulloso, no feliz.
Soy una creyente total de la importancia del incosciente colectivo que suma, que une. No me gustan las personas que siempre ven el pelo en la sopa pero no hacen nada para quitarlo y aquellos que se dedican a ensombrecer cualquier acción que no logra coronar un triunfo y dejan de ver todo lo demás para envolverse en el drama y la retórica patética de así somos, México jamás cambiará, claro, no podía ser de otro modo etc... hagan favor de no hablarme hasta que cambien su mood porque neta... me ponen mal. A los que le dieron las gracias a la Selección, al piojo y a la afición por la ilusión, por las sonrisas, los gritos, los connatos de infartos que sufrimos y los goles que gritamos y disfrutamos les digo, ¡esa es la actitud! no se vive de eso, pero con ella se avanza y se ve siempre adelante para ir por más. El pensamiento positivo siempre nos impulsa para avanzar y noten que dije positivo, no conformista, hay mucho por hacer y una golondrina no hace verano.
Les recuerdo también que México ya fue campeón olímpico, y acaba de ser campeón con 7 oros en el concurso mundial de robótica Infomatrix que se celebró en Bucarest el mes pasado donde los estudiantes del Politécnico Nacional se enfrentaron a 22 países que no comen piña en el tema. Este es solo un ejemplo de que México ya no es el mismo de antes y de que hay una nueva generación de mexicanos que le entran con todo contra quien sea y no se sienten los ratoncitos verdes del cuento que a la primera de cambios ya se quieren ir a su casa a llorar su derrota.
Lo digo siempre... sí, México tiene miles de problemas, sí el futbol es usado como pan y circo —como tantas otras cosas y por mucho lo prefiero— porque ¿saben qué? el fútbol nos une y en este México de las divisiones que tantos promueven y exaltan porque así conviene a sus intereses, es lindo saber que de pronto las calles se vacían y la mayoría de los mexicanos estamos en lo mismo sin importar clases sociales o condición, con la verde puesta, original, pirata, nueva o de hace 4 mundiales o simplemente con lo que encontramos verde en el closet y con los ojos puestos en ese equipo que durante 90 minutos sigue sin importar lo que pase y nos vemos en él. Sin duda tengo que reconocer que me fascinaría ver  que nos unimos así para otras cosas que son verdaderamente urgentes y trascendentales para este país.
Claro que es triste perder, claro que se sufre y cuesta entenderlo pero lo que nuestros hijos deben entender es que en fútbol, al igual que en todos los ámbitos, este país tiene la capacidad de ser grande, de no dejarse caer, de levantarse una y otra vez para seguir luchando hasta conseguir lo que queremos.
Así que si eres de los que escupiste toda tu amargura y veneno y hasta llegaste a decir "qué bueno que perdimos" o de entrada le ibas al otro equipo porque no crees en México, por favor piénsalo 2 veces y si no tienes nada bueno que aportarle a este país, te sugiero que pases a hacer tu trámite y te vayas a vivir a uno que merezca tu admiración, tu respeto y tu amor.



Ah, y los que se ofendieron por el Tuit de KLM...  ¡no me amuelen! ¿no han oído eso de "el que se lleva se aguanta"?

Felices reflexiones...



miércoles, 18 de junio de 2014

Al mal tiempo... perspectiva


De vez en cuando todos tenemos uno de esos días en el que las cosas no salen bien, de esos en los que parece que nos levantamos con el pie izquierdo. Se te hace tarde, había mucho tránsito por la lluvia,  al final te dejaron plantado, no te pagaron,  y cuando pensabas llegar a amansar tu hambre y tu enojo con una rebanada de pastel del día anterior... Oh sorpresa, tus hijos habían acabado con él.

Días como estos habrá miles y ¿saben qué? sin importar que tan contrariados y enloquecidos nos dejen les puedo asegurar que no pasan de ser eso... días difíciles que ponen a prueba nuestra paciencia, templanza y capacidad de resilencia.  Si lo analizamos bien verán que no serán lo que podemos llamar un mal día en la vida, y les voy a decir por qué...



Hace varios años vivíamos en una isla caribeña donde el ritmo de la vida es relajado y cosas como que te digan que se van a tardar entre 5 y 7 días en ir a hacerte la visita para luego ver cuándo te conectan el teléfono; donde por los cortes de energía había que salir a echar a andar una bomba para volver a tener agua, donde de pronto por el mal tiempo el supermercado se empieza a quedar sin los productos que te gustan y luego hasta sin leche porque no llegan los barcos y ni modo, pasas a comprar lo que hay ... son gajes de la vida cotidiana pero créanme pueden enloquecer a una chilanga acostumbrada a un ritmo de vida frenético donde generalmente puedes tener lo que quieres, en el momento que lo quieres.

En octubre de 2005 el huracán Wilma pasó por el Caribe azotando varias islas, a la Florida y por supuesto a Cancún. A Turks & Caicos y a mi amada isla de Providenciales solo nos pegó la cola. pero eso para una rata urbana como yo era algo nuevo y jamás había sido entrenada para vivir este tipo de cosas.
Llovió y llovió, los caminos de terracería eran unas verdaderas lagunas, las clases se suspendieron porque todo estaba inundado y para colmo de males uno de los rayos  —que eran de miedo— fue a parar a uno de los generadores de Provo Power... (AKA la compañía de energía eléctrica) y más de la mitad de la isla se quedó sin luz, unos 3 días y otros casi una semana.
Ahora bien... ¿qué significaba eso? pues primero que nada el calor en esas fechas es como de 36ºC pero la humedad es como del 111% y sin aire acondicionado pues no es tan padre, especialmente en la noche. Lo que hay en el refrigerador de perecederos hay que comérselo y como allá todas las estufas son eléctricas pues o te haces de un asador de carbón o lo cocinas como puedas, o lo tiras cuando empieza a quererse salir del refri caminando y te atienes a comer cosas de lata y a ingeniártelas para crear menúes pa la contingencia.
Las casas tienen cisternas y el agua sube por bombas, ¿tinacos?, ¿qué es eso? por supuesto hay quienes tienen plantas de emergencia pero las prenden solo ratitos durante el día porque el combustible se acaba,  es carísimo y en estas condiciones... escazo. Por lo tanto había que usar cubetas de agua para jalarle a los baños y para bañarse. En nuestro caso teníamos alberca y confieso que nos metíamos a bañar en ella, nos salíamos, nos enjabonábamos y nos enjuagábamos con una cubeta. Yo pedía al último cuando todos habían terminado y oscurecía para hacer skinny dipping y al salir del agua enrollarme en una gran toalla y tumbarme en un camastro a ver el mejor cielo estrellado que he visto en mi vida.
Una tarde mi hijo Pech, que entonces tenía 9 años comenzó a a enloquecer... se quejó y dijo que ojalá no hubiéramos ido a vivir ahí, que quería comer no sé qué, que tenía calor, que no había televisión, etc, etc. Yo lo oí pacientemente dejando que sacara su frustración cuando de repente dijo la frase que me hizo enfurecer: "estoy viviendo el peor día de mi vida".
Nunca lo hubiera dicho... como si me pusieran un cohete en la cabeza exploté y me fui con todo.
Recuerdo bien que le dije: "Mira escuincle imbécil, ¡jamás me vuelvas a decir que este es el peor día de tu vida!  y si es, dale gracias a Dios. Los niños iraquíes que hoy perdieron a su padre, o sus piernas, o su casa ellos pueden decir que es el peor día de su vida (era la peor época de la guerra en Irak y la BBC pasaba escenas y reportajes todo el día),  Los que viven en Guerrero y Chiapas que perdieron todas sus cosas bajo el agua que no tienen ropa seca y limpia que ponerse y no tienen una cama caliente para dormir (había inundaciones terribles por las lluvias)  Ellos SI pueden decir que es el peor día de su vida, tú NO".
Se quedó callado... viéndome medio espantado, pero creo que entendió lo que estaba trantando de explicarle.

Los peores días de la vida no son los de contratiempos ni problemas, ni esos donde las cosas no salen como queremos. Esos son obstáculos que ponen a prueba nuestra paciencia, y nos entrenan para los verdaderos días malos.  Los peores días de la vida son aquellos en que el dolor nos cimbra, en que en un segundo la vida cambia y nos recuerda su fragilidad y su belleza.
Los peores días de la vida son esos en los que perdemos a los seres queridos, en los que un hijo está en la cama de un hospital, en los que muchos mueren por guerras, fenómenos naturales o accidentes sin que podamos hacer absolutamente nada para evitarlo. Son los días en los que hay dolor y pérdida y sin importar lo que hagamos no logramos mitigarlo y lo único que podemos hacer es soportarlo y seguir adelante.
Así que la próxima vez que la vida les de uno de esos, recuerden mantener la perspectiva y digan... ¡qué diablos!, mañana será mejor.


Tengo un amigo al que adoro con el alma, a quien admiro por sus sueños, su compromiso y los grandes planes que tiene para el futuro, que estoy segura logrará. Cuando esto suceda sé que habrá en su camino muchos días que parecerán los peores de su vida y entonces espero estar ahí para decirle mientras lo abrazo..."tranquilo solo fue otro día difícil".

Felices reflexiones...

domingo, 8 de junio de 2014

Hablemos su idioma...

Sin duda es cierto que hombres y mujeres hablamos lenguajes diferentes y el de ellos es —por mucho— bastante más conciso y escueto que el nuestro. Paseando por las redes me encontré por ahí estos cortitos que de una manera muy cómica hacen referencia a esto y a cómo usar los elementos del mundo masculino para comunicarnos con ellos.



Esto me hizo recordar algo que pasó hace varios años cuando mi querido Mr. Fatal compró nuestra casa e hicimos todo un proyecto de remodelación para dejarla nueva y a nuestro gusto. El hombre, siendo ingeniero y experto en proyectos de hotelería y esas cosas, se esmeró en cuestiones como conexiones de luz y contactos para sus bocinas especiales, computadoras, conmutador, etc. etc y no escatimó en gastos ni materiales de detalles de iluminación y acabados hasta que llegó el momento de comprar la cocina.
Fuimos a Quetzal, nos hicieron un proyecto muy lindo, nos entregaron la cotización y nos explicaron todo y aunque no dijo mucho,  la cara de mi marido mostraba ese gesto  de... it's not gonna happen. Salimos de ahí con el proyecto diciéndole al vendedor que nos diera dos días para estudiarlo y decidir.
Pasé el siguiente día pensando en argumentos convincentes que justificaran la compra de la cocina para la que había presupuesto, así que no era una necedad ni un capricho. Pensé y pensé hasta de pronto Eureka!
Un poco antes mi maridito acababa de comprarse un coche de esos alemanes que tienen una hélice azul y blanca por emblema... el juguetito le había costado una buena lana que de acuerdo con mis cálculos equivalía a casi 3 veces el precio de mi cocina...
Esa noche cuando llegó mientras bebíamos café y platicábamos de nuestros respectivos días, le solté mi speech. Le dije que había pensado en el asunto de la cocina y que me parecía que por los años de servicio que nos daría todos los días de los siguientes, por lo menos, 20 años o más y considerando que me gusta cocinar pasaría muchas horas en ella y que además muchas de las mejores reuniones, confidencias y hasta sesiones amorosas suceden ahí; se me hacía que valía la pena comprar una muy buena, igual que su coche que estaba increíble pero que a diferencia de esta compra y conociéndolo seguramente no conservaría más de unos 5 ó 6 años antes de cambiarlo por otro.
Mister Fatal me miraba sonriendo divertido al escuchar mi lógica, mientras yo le hablaba con mi más sexy voz y le tiraba miradas sugestivas.
Bueno, supongo que ya saben quién ganó la partida...


Felices reflexiones...

sábado, 17 de mayo de 2014

A veces nos dan y a veces les damos...

Now that I have your attention...lejos de lo que muchos de ustedes están pensando, el título de este post se refiere a la inspiración.

Leía el libro de mi amigo Max cuando llegué a un capítulo en el que la protagonista—una exitosa abogada—es considerada dentro de los candidatos de un despacho para convertirse en socia, cosa que aún hoy podríamos considerar extraordinaria. Obviamente la mujer se siente feliz y orgullosa, y de pronto se da cuenta de que más allá de una cuestión de interés meramente personal, súbitamente se vuelve un tipo de heroína, una fuente de inspiración, esperanza y ejemplo para las mujeres del despacho y automáticamente  se convierte en  abanderada de una causa.
Frecuentemente la vida nos pone a todos en situaciones que nos llevan a hacer cosas que, aún cuando pensamos que pasan totalmente desapercibidas para el resto del mundo, o que solo son importantes para nosotros,  sin percatarnos inspiran a otras personas, y en ocasiones a personas con quienes ni siquiera tenemos una relación muy cercana o incluso a desconocidos.
Un amigo me comentaba que una persona cercana a él había criticado un libro que escribió y algunas de las cosas que hacía, pensando que podía ayudar a otros a entender y enfrentar situaciones difíciles por las que estaban pasando,  aún cuando en realidad él no es psicólogo, terapeuta, ni nada por el estilo. En pocas palabras le dijo que desperdiciaba su tiempo. Cuando me lo contó me dio coraje por que para mi con que una sola de esas personas cambie, se siente inspirada, empoderada, o pueda ver las cosas de diferente manera; lo que hace habrá valido la pena y me enoja que alguien piense que sus acciones son totalmente intrascendentes.

Tarde o temprano todos servimos de inspiración a alguien más, pero quienes, por vocación, por gusto o simplemente porque así lo sienten, comparten sus cosas sin mayor interés que el de pensar que pueden ayudar a otros, son valientes porque este acto de compartir, de exponer una visión, un punto de vista, a veces no es fácil y nunca falta el que sin hacer nada, solo se dedica a criticar a quien si lo hace.
Así que la próxima vez que tengan cosas que quieran expresar o hacer no se queden con ellas, tal vez no pase nada, tal vez los critiquen o quizá incluso ustedes mismos lleguen a pensar que no valieron la pena, pero les puedo apostar que el día menos pensado, el tiempo les probará lo contrario y de donde menos lo esperen saldrá alguien que les diga: "gracias por inspirarme"




Felices Reflexiones...