jueves, 11 de septiembre de 2014

give it a shot baby...

Lo pensó un poco, releyó el mensaje por última vez y le dio send; al minuto aparecieron 2 palomitas que indicaban que había sudo entregado... ahora solo quedaba esperar la respuesta.
Ale daba vueltas en la cama y se preguntaba si mandar ese mensaje había sido lo correcto o si de plano se había visto demasiado lanzada, lo último que quería era mandarle a Diego el mensaje equivocado y que pensara que era una loca posesiva. Lo conocía demasiado bien para siquiera intentar cambiarlo... era un empedernido amante de las mujeres, era su naturaleza, siempre había algo que tenían que lo hacía voltear y apreciar una  linda cara, un buen cuerpo, linda risa o lo que fuera; al final del día eran, como él decía, como las puestas de sol, "todas tienen algo lindo"...era discreto y respetuoso pero hay cosas que las mujeres sabemos que pasan por la cabeza de un hombre aunque nunca lo digan... porque en realidad también pasan por la nuestra, pero eso  no importaba, la cuestión era saber si él quería que ella fuera la más especial de todas. Giró sobre su abdomen y tomó el teléfono y marcó...

     —¿Ana? pues ya está, le mandé el mensaje...
     — ¿y?
     — ¡Aún nada! estoy que me muero, solo espero que no me mal interprete tal vez fue medio estúpido decirle que solo ando con Pablo por entretenerme y no estar sola. En realidad Pablo es encantador,  educado, amo su acento argentino, me hace reír y es entretenido y además es tan guapo... más que Diego en realidad, pero no sé... no hay la magia que siento con Diego , para qué negarlo, sigue siendo especial en mi corazón. Le dije que quería ser su amiga,  su cómplice, su socia y su amante, pero ser la única  que sea todo eso...

     —¿quéeeeee? No wey, estás loca, como se te ocurre, eso se puede mal interpretar y luego puede creer que quieres ser dueña de su corazón, su mente, su cuerpo, su lana y todo lo que venga unido a él y que  se vuelva tu propiedad exclusiva ¡eso asusta hasta al demonio!

      —Lo sé, pero Diego me conoce Ana, sabe que no soy así... no es lo mío, y si piensa eso y sale corriendo entonces sabré que no es él, echaré unas lágrimas y me consolaré en los brazos de Pablo jaja que no están nada mal por cierto, e intentaré encontrar la magia con él. Tampoco puedo estar esperando a ver a qué hora Dieguito se decide y además me enteré de que Carla sigue encaprichada con él... ojalá esté consciente de lo nefasta que es esa mujer. No la soporto para serte franca, pero no por que ande tras Diego eh, sino por su actitud de dueña del mundo que gira a su alrededor y bueno... ok también por que anda tras él y las cosas que dice. En fin, si a Diego le late pues que le llegue. Yo ya le dije lo que pensaba porque no quiero dejar pasar la oportunidad de darnos chance y porque sentí que él también  quería lo mismo and that is that... en fin, a lo mejor me equivoqué,  veamos qué responde... igual me manda por las cocas. Ya te cuento luego que pasó. ¿Tennis mañana a las 9? ¿o te da frío perder de nuevo? jajajajaja

   —A mi nunca me da frío ... see you there 


   —Cool... quien pierda invita el desayuno en el café O...

   —te odio... ahí te veo

Colgó el telefono, se quitó la bata de baño y con el pelo aún medio húmedo se metió entre las sábanas azules que amaba sentir directamente sobre la piel mientras pensaba "qué diablos, mejor intentarlo que quedarse callado, Ay Diego, espero que seas quien creo que eres..." silbó y Maxi se subió a la cama y se acurrucó en sus pies. 



miércoles, 27 de agosto de 2014

El mejor regalo de mis padres...

Ni la educación, ni los viajes, ni nigún maravilloso objeto del deseo que pudiera cruzar por mi mente —incluida aquella corona de reina que mi papá me compró en NY– son lo mejor que he recibido de mis padres.


Después de su amor incondicional el mejor regalo que mis padres me han hecho en la vida llegó un 7 de Dic. de 1969 y le pusieron Luis. Supongo que fue mi regalo anticipado considerando mi cumpleaños era exactamente una semana después y así un pequeño bebé de piel muy blanca que varios años después tuvo la osadía de crecer bastantes más centímetros que yo, llegó a mi vida. 
Sagitario, igual que yo y sin embargo tan diferente. Desde niño fue muy ingenioso, dibujaba muy bien, hacía maquetas con soldaditos que pintaba y aviones de aeromodelismo. También tenía un Kid acero y un vehículo gigantesco en el que lo metía y lo paseaba por montañas de tierra con su amigo Jaime de quien  al llegar del kinder el primer día de clases le dijo a mi madre "¡tengo un amigo de ojos morados!"  aunque en realidad eran azules. No le gustaba mucho hablar, supongo que como él me robó centímetros yo le robé esa capacidad de contar cosas sin parar, "yoyita cuéntales" solía decirme cuando quería que alguien se enterara de algo... Tampoco era un gran lector, mientras que yo me leía cuanto libro caía entre mis manos.
Él Era el delgadito, el de piel blanca, pelo medio caoba y ojos rasgaditos; el rebelde al que no le gustaba que nadie le dijera lo que tenía que hacer, el que quemaba las calificaciones después de haberlas escondido semanas y las echaba por el excusado intentando el crimen perfecto. El que pedia permiso de ir al baño en clase y jamás regresaba y hacía que mi madre visitara constantemente la escuela para oir algo asi como: "es muy inteligente pero no quiere hacer las cosas".
Acumulaba cosas en su habitación, todo lo metía debajo de la cama , o encima del sillón,  y mi madre le pedía desesperadamente  "alza tus cosas" hasta que un día lo amenazó y le dijo que como su cuarto era un tiradero, desde ese momento  iban a meter ahí todo lo que no supieran dónde poner. Supongo que llegó un momento en que enloqueció y empezó a guardar todo en su lugar y desde ese día se volvió Mr. Ordenado y no bromas.

Solíamos jugar a hacer casas con miles de cobijas y almohadas que poníamos entre las camas, y pasábamos horas dando vueltas en el garage de la casa en una carcacha de pedales que nos habían heredado los primos de puebla. Nos peleábamos, como todos los hermanos, pero siempre ha sido mi hermano consentido... y el único.

Mi hermano, que porta con garbo lo que sea que use pues tiene buena percha,  ya sea que juegue tennis,  golf, vaya a la bici o a correr, sale con el equipo apropiado (igualito que yo), siempre va muy arreglado y combinado por la vida y diciéndole a mi madre " mamá mi hermana es medio hippie ¿no?" y cuando hacía cosas locas también le decía "Ma, no es mala pero ¿qué no se te cayó de chica?" y me hacía reír mucho. Cuando se enteró que esperaba mi primer hijo sus palabras fueron: "estoy muy feliz por ti, ya vas a tener alguien que te comprenda"

Inteligente, audaz, parco en sus comentarios, maestro del sarcasmo y encantador cuando se lo propone. Con un carácter explosivo como cohete de feria del que hay que correr y esconderse cuando se enoja pero dulce y comprensivo cuando alguien necesita de él. Siempre positivo, aunque mucho más racional que yo. Cuando hace algo lo hace perfecto, o de plano no lo hace, pues desprecia la mediocridad abiertamente y sin miramientos. Algo que me encanta de él es su generosidad esa que a mi me cuesta porque soy medio "codita", también esa capacidad que tiene de ver todas las posibilidades existentes para resolver algo,  y que nada se le atora. Me encanta verlo con sus hijos, creo que es un gran papá aunque no podría ser de otro modo, tuvo un gran maestro. 
Compartir la vida con Luis ha sido divertido, gracias hermano por ser mi compañero, mi complice, mi amigo y sin duda, como ya dije al principio el mejor regalo que me han dado mis padres.




miércoles, 13 de agosto de 2014

Por qué amo el color...

Recorria los valles de Escocia cuando de pronto me llego a mi mente esta pregunta  ¿por qué amo tanto el color?
Amo el color que explota en las pupilas, que nos sorprende en las flores que sonríen de repente al doblar la esquina o en el azul del cielo que se llena de nubes que son como borregos que adoptan formas raras.
Amo el azul intenso del mar cuando es profundo, y el brillante turquesa de las aguas bajitas. Los dorados divinos de los campos de trigo, los rojos, cafés naranjas y amarillos de los valles y montañas y del cielo que muere dejando en su lugar las noches estrelladas. Amo el verde de la hierba que absorbe la mirada y esparce por la tierra semillas de esperanza.
Amo el color porque nos muestra la vida en sus diferentes gamas, a veces tan intenso que parece comernos y otras palideciendo perdiéndose en la nada. Ni el más maravilloso pintor puede igualar la maravilla del cielo al ponerse el sol, la transparencia del agua que se precipita por la montaña, el azul del mar cuando el sol brilla en todo su esplendor, el verde de la hierba y las gotas que quedan atrapadas en ella cuando acaba de llover...
El color es la vida,  cambiante y dinámica; diferente a cada minuto dependiendo de la luz que refleje,  ¿por qué amo tanto el color? ahora lo entiendo...  el color  es quizá mi forma favorita de sentir a Dios.


viernes, 18 de julio de 2014

Y me descubro pensando... las cosas que amo de ti






Ni rodillas ni codos de elefante, quiero una piel suave que me recuerde tus manos y me devuelva tus besos mientras me miro al espejo y trato por todas las formas de ya no extrañarte tanto. Cierro los ojos y sigo untándome la crema recorriendo mi cuerpo con ella como si fuera la última vez.

Evoco tus ojos que son como tú, siempre echados palante,  que todo lo dicen sin que tu boca emita sonido alguno, si explotas de enojo o mueres de amor, no puedes callarlo porque ellos lo gritan aunque tú te presumas que siempre eres tan cool. Amo tu cabeza más llena de ideas que de pelo y el sorprendente universo que hay dentro de ella en el que habitan las historias de un hombre, los sueños de un valiente, las ideas de un justo y el honor de un caballero. 

Suena el celular y salto, siempre es lo mismo me pierdo un rato en mi mente y  me descubro pensando las cosas que amo de ti. vuelvo al presente exaltada, he pasado cinco minutos pasmada frente al espejo cuando tengo tanta prisa, Dios... nunca llegaré temprano es un hecho estoy maldita; aunque sonrío aliviada... pues hay peores maldiciones, mucho peores que estos minutos en que me voy y me descubro pensando... las cosas que amo de ti.




domingo, 13 de julio de 2014

¿Cuándo fallamos?



Imaginen que tienen un amigo súper deportista, inteligente,  de esos que siempre logra todo lo que se propone y además lo hace bien, que ha  recibido premios y todo mundo lo admira por los logros que va teniendo. Se convierte en una de esas personas a las que todos ven  como ejemplo por su tenacidad, su empeño y la capacidad de alcanzar todas sus metas.   Un día decide emprender un proyecto muy ambicioso,  planea una estrategia y trabaja duro todos los días durante mucho tiempo pero por azares del destino nunca no lo logra. la pregunta es  ¿falló?
La historia nos da miles de ejemplos que nos demuestran que no siempre los visionarios que lucharon por un sueño son quienes llegan a verlo consolidado.  La verdad es que hay muchos que construyen sus sueños sobre sueños que otros han tenido antes y quizá hasta nosotros mismos lo hemos hecho alguna vez. La pregunta es: ¿esas personas fallaron?
Siempre he creído que las personas fallan cuando se fallan a ellas mismas, esos que tienen sueños maravillosos pero nunca se atreven a cruzar la calle para ir a buscarlos, fallan; quienes permiten que las opiniones de los demás y las críticas los hagan desistir de buscar lo que quieren, fallan. Cuando nunca confían en que pueden llevar a cabo las grandes ideas que tienen... fallan. Pero aquellos que dejan la vida buscando lo que sueñan jamás fallan, sin importar que lo alcancen o no porque aún cuando nunca logren lo que se proponían, son ellos los que van abriendo nuevas brechas y caminos, sirviendo de inspiración a otros que muchas veces acaban lo que ellos empezaron.
Sin duda la educación pretende formar a nuestros hijos para que sepan competir y ganar, y qué increíble saber que son los mejores en algo; pero la vida no es una competencia ni la felicidad el premio que nos aguarda al final. La vida es un viaje hecho de muchos trayectos, unos buenos y otros no tanto y lo que en verdad debemos enseñarles es que no siempre se gana pero aún así podemos seguir sonriendo y  decir "Hoy no se pudo, pero lo di todo y puedo volver a intentarlo" y si por alguna razón no podemos volver a intentarlo, comprender que a veces las cosas simplemente no son para nosotros; que lo único  imperdonable para cualquiera es no atreverse, no buscar, no vivir luchando por lo que piensas, sin importar si eres político, maestro, ama de casa, activista o bailarín de ballet.
La grandeza se mide por la entrega y el corazón que ponemos a las cosas que hacemos y aún cuando no se gane, quienes son grandes, lo siguen siendo en la derrota; simplemente hay veces en que el otro es mejor.

Como un amigo mío dijo sabiamente "El sueño es la lucha y el camino, no el destino"

Felices reflexiones...

miércoles, 2 de julio de 2014

¿Tú sumas o restas?, aritmética simple de la vida diaria...

Quienes me conocen saben que lo mío lo mío no es la matemática ni el pensamiento abstracto, trato pero me cuesta, sin embargo, trasladando las operaciones básicas al entorno de la vida cotidiana, puedo decirles sin dudar que mi operación favorita es la suma. Sumar es juntar, y es un hecho innegable  que cuando nos sumamos hacemos equipo, que por sus siglas en inglés TEAM quiere decir, Together everybody achieves more —juntos todos obtenemos más—y desde mi óptica esa es la misión que tenemos mientras caminemos por este mundo.

Hace algún tiempo oí a Carlos Alazraky en una entrevista y como contaba que cuando era pequeño su padre vivía lejos, en España creo;  un día le escribió una carta en la que le decía "te quiero con todo el corasón" y el primer comentario del padre al recibir la carta fue: "corazón se escribe con Z". Calculo que Carlos Alazraky ha de tener unos 62 años o por ahí y sentí que aún  lo contaba con un dejo de dolor, ¿se imaginan lo que es para un niño poner sus sentimientos , su "corasón" en un papel con toda la ilusión de hacérselo saber a su padre y que le den esa respuesta? creo que este es un claro ejemplo de lo que es restar en vez de sumar. El papá restó, quitó la importancia del fondo y se concentró en la forma que al final del día con los años, la lectura y la práctica el pequeño Carlos de todas maneras conseguiría. 
Todo esto que les acabo de contar viene a colación del partido del domingo entre México y Holanda en el que lamentablemente perdimos. Leía ayer la columna que Max Opina escribió con vehemencia sobre el tema y de pronto comenzaron a venir a mi mente todos los tuits, posts y comentarios de los que desprecian de todas las maneras posibles a la selección, supongo que lo hacen porque en el fondo les duele y quizá  el trasfondo de esto va mucho más allá del fútbol. Dicen por ahí que el futbol es lo más importante de lo menos importante y sin duda también es un reflejo de las sociedades que representa. 
En el minuto que cayó el 2o gol de Holanda muchos tuiteros no tardaron en poner "Lo mismo de todos los mundiales: Jugamos como nunca, perdimos como siempre" y yo me pregunto ¿será?  ¿De verdad creen que perdimos como siempre? porque señores, lo que yo vi en la cancha fue un equipo que nunca se achicó y luchó hasta el último minuto por ganar contra un equipo holandés,  físicamente superior en varios aspectos y que no es un pan Bimbo para nadie. 
No sé lo que opinen ustedes, pero perder un partido porque el otro demuestra que es mejor, o porque la suerte no nos sonríe es muy diferente a perder porque un equipo desmoralizado se deja ganar; y como yo lo veo lo mismo aplica en todo. Si compites en algo, en lo que sea, un concurso de spelling bee, una competencia de natación. una edición de operación triunfo o una beca en el extranjero lo que importa en realidad es nunca rendirse,  dejar el alma para lograrlo y si por alguna razón otro es mejor que nosotros o algo pasa y no obtienes lo deseado, saber que diste todo y poder sentirte orgulloso aún cuando no lo hayas logrado y ojo... dije orgulloso, no feliz.
Soy una creyente total de la importancia del incosciente colectivo que suma, que une. No me gustan las personas que siempre ven el pelo en la sopa pero no hacen nada para quitarlo y aquellos que se dedican a ensombrecer cualquier acción que no logra coronar un triunfo y dejan de ver todo lo demás para envolverse en el drama y la retórica patética de así somos, México jamás cambiará, claro, no podía ser de otro modo etc... hagan favor de no hablarme hasta que cambien su mood porque neta... me ponen mal. A los que le dieron las gracias a la Selección, al piojo y a la afición por la ilusión, por las sonrisas, los gritos, los connatos de infartos que sufrimos y los goles que gritamos y disfrutamos les digo, ¡esa es la actitud! no se vive de eso, pero con ella se avanza y se ve siempre adelante para ir por más. El pensamiento positivo siempre nos impulsa para avanzar y noten que dije positivo, no conformista, hay mucho por hacer y una golondrina no hace verano.
Les recuerdo también que México ya fue campeón olímpico, y acaba de ser campeón con 7 oros en el concurso mundial de robótica Infomatrix que se celebró en Bucarest el mes pasado donde los estudiantes del Politécnico Nacional se enfrentaron a 22 países que no comen piña en el tema. Este es solo un ejemplo de que México ya no es el mismo de antes y de que hay una nueva generación de mexicanos que le entran con todo contra quien sea y no se sienten los ratoncitos verdes del cuento que a la primera de cambios ya se quieren ir a su casa a llorar su derrota.
Lo digo siempre... sí, México tiene miles de problemas, sí el futbol es usado como pan y circo —como tantas otras cosas y por mucho lo prefiero— porque ¿saben qué? el fútbol nos une y en este México de las divisiones que tantos promueven y exaltan porque así conviene a sus intereses, es lindo saber que de pronto las calles se vacían y la mayoría de los mexicanos estamos en lo mismo sin importar clases sociales o condición, con la verde puesta, original, pirata, nueva o de hace 4 mundiales o simplemente con lo que encontramos verde en el closet y con los ojos puestos en ese equipo que durante 90 minutos sigue sin importar lo que pase y nos vemos en él. Sin duda tengo que reconocer que me fascinaría ver  que nos unimos así para otras cosas que son verdaderamente urgentes y trascendentales para este país.
Claro que es triste perder, claro que se sufre y cuesta entenderlo pero lo que nuestros hijos deben entender es que en fútbol, al igual que en todos los ámbitos, este país tiene la capacidad de ser grande, de no dejarse caer, de levantarse una y otra vez para seguir luchando hasta conseguir lo que queremos.
Así que si eres de los que escupiste toda tu amargura y veneno y hasta llegaste a decir "qué bueno que perdimos" o de entrada le ibas al otro equipo porque no crees en México, por favor piénsalo 2 veces y si no tienes nada bueno que aportarle a este país, te sugiero que pases a hacer tu trámite y te vayas a vivir a uno que merezca tu admiración, tu respeto y tu amor.



Ah, y los que se ofendieron por el Tuit de KLM...  ¡no me amuelen! ¿no han oído eso de "el que se lleva se aguanta"?

Felices reflexiones...



miércoles, 18 de junio de 2014

Al mal tiempo... perspectiva


De vez en cuando todos tenemos uno de esos días en el que las cosas no salen bien, de esos en los que parece que nos levantamos con el pie izquierdo. Se te hace tarde, había mucho tránsito por la lluvia,  al final te dejaron plantado, no te pagaron,  y cuando pensabas llegar a amansar tu hambre y tu enojo con una rebanada de pastel del día anterior... Oh sorpresa, tus hijos habían acabado con él.

Días como estos habrá miles y ¿saben qué? sin importar que tan contrariados y enloquecidos nos dejen les puedo asegurar que no pasan de ser eso... días difíciles que ponen a prueba nuestra paciencia, templanza y capacidad de resilencia.  Si lo analizamos bien verán que no serán lo que podemos llamar un mal día en la vida, y les voy a decir por qué...



Hace varios años vivíamos en una isla caribeña donde el ritmo de la vida es relajado y cosas como que te digan que se van a tardar entre 5 y 7 días en ir a hacerte la visita para luego ver cuándo te conectan el teléfono; donde por los cortes de energía había que salir a echar a andar una bomba para volver a tener agua, donde de pronto por el mal tiempo el supermercado se empieza a quedar sin los productos que te gustan y luego hasta sin leche porque no llegan los barcos y ni modo, pasas a comprar lo que hay ... son gajes de la vida cotidiana pero créanme pueden enloquecer a una chilanga acostumbrada a un ritmo de vida frenético donde generalmente puedes tener lo que quieres, en el momento que lo quieres.

En octubre de 2005 el huracán Wilma pasó por el Caribe azotando varias islas, a la Florida y por supuesto a Cancún. A Turks & Caicos y a mi amada isla de Providenciales solo nos pegó la cola. pero eso para una rata urbana como yo era algo nuevo y jamás había sido entrenada para vivir este tipo de cosas.
Llovió y llovió, los caminos de terracería eran unas verdaderas lagunas, las clases se suspendieron porque todo estaba inundado y para colmo de males uno de los rayos  —que eran de miedo— fue a parar a uno de los generadores de Provo Power... (AKA la compañía de energía eléctrica) y más de la mitad de la isla se quedó sin luz, unos 3 días y otros casi una semana.
Ahora bien... ¿qué significaba eso? pues primero que nada el calor en esas fechas es como de 36ºC pero la humedad es como del 111% y sin aire acondicionado pues no es tan padre, especialmente en la noche. Lo que hay en el refrigerador de perecederos hay que comérselo y como allá todas las estufas son eléctricas pues o te haces de un asador de carbón o lo cocinas como puedas, o lo tiras cuando empieza a quererse salir del refri caminando y te atienes a comer cosas de lata y a ingeniártelas para crear menúes pa la contingencia.
Las casas tienen cisternas y el agua sube por bombas, ¿tinacos?, ¿qué es eso? por supuesto hay quienes tienen plantas de emergencia pero las prenden solo ratitos durante el día porque el combustible se acaba,  es carísimo y en estas condiciones... escazo. Por lo tanto había que usar cubetas de agua para jalarle a los baños y para bañarse. En nuestro caso teníamos alberca y confieso que nos metíamos a bañar en ella, nos salíamos, nos enjabonábamos y nos enjuagábamos con una cubeta. Yo pedía al último cuando todos habían terminado y oscurecía para hacer skinny dipping y al salir del agua enrollarme en una gran toalla y tumbarme en un camastro a ver el mejor cielo estrellado que he visto en mi vida.
Una tarde mi hijo Pech, que entonces tenía 9 años comenzó a a enloquecer... se quejó y dijo que ojalá no hubiéramos ido a vivir ahí, que quería comer no sé qué, que tenía calor, que no había televisión, etc, etc. Yo lo oí pacientemente dejando que sacara su frustración cuando de repente dijo la frase que me hizo enfurecer: "estoy viviendo el peor día de mi vida".
Nunca lo hubiera dicho... como si me pusieran un cohete en la cabeza exploté y me fui con todo.
Recuerdo bien que le dije: "Mira escuincle imbécil, ¡jamás me vuelvas a decir que este es el peor día de tu vida!  y si es, dale gracias a Dios. Los niños iraquíes que hoy perdieron a su padre, o sus piernas, o su casa ellos pueden decir que es el peor día de su vida (era la peor época de la guerra en Irak y la BBC pasaba escenas y reportajes todo el día),  Los que viven en Guerrero y Chiapas que perdieron todas sus cosas bajo el agua que no tienen ropa seca y limpia que ponerse y no tienen una cama caliente para dormir (había inundaciones terribles por las lluvias)  Ellos SI pueden decir que es el peor día de su vida, tú NO".
Se quedó callado... viéndome medio espantado, pero creo que entendió lo que estaba trantando de explicarle.

Los peores días de la vida no son los de contratiempos ni problemas, ni esos donde las cosas no salen como queremos. Esos son obstáculos que ponen a prueba nuestra paciencia, y nos entrenan para los verdaderos días malos.  Los peores días de la vida son aquellos en que el dolor nos cimbra, en que en un segundo la vida cambia y nos recuerda su fragilidad y su belleza.
Los peores días de la vida son esos en los que perdemos a los seres queridos, en los que un hijo está en la cama de un hospital, en los que muchos mueren por guerras, fenómenos naturales o accidentes sin que podamos hacer absolutamente nada para evitarlo. Son los días en los que hay dolor y pérdida y sin importar lo que hagamos no logramos mitigarlo y lo único que podemos hacer es soportarlo y seguir adelante.
Así que la próxima vez que la vida les de uno de esos, recuerden mantener la perspectiva y digan... ¡qué diablos!, mañana será mejor.


Tengo un amigo al que adoro con el alma, a quien admiro por sus sueños, su compromiso y los grandes planes que tiene para el futuro, que estoy segura logrará. Cuando esto suceda sé que habrá en su camino muchos días que parecerán los peores de su vida y entonces espero estar ahí para decirle mientras lo abrazo..."tranquilo solo fue otro día difícil".

Felices reflexiones...