domingo, 14 de septiembre de 2014

Culpable

Desperté con tus ojos clavados en mi piel, tus ojos que me acusaban, mirando de esa forma profunda, encantadora y al sentirme  enjuiciada no pude más que verlos y confesar: culpable.
Me declaro culpable de actos provocadores, de pasar el día pensando historias locas para atrapar tu mente y de soñar despierta con besos y miradas que tengan algo nuevo que nunca hayas sentido y en formas de invadirte que aún no he descubierto.
Me declaro culpable de querer provocarte de todas las maneras que puedo imaginar, de provocar tu mente, de provocar tu alma, de provocar tu cuerpo.
Me declaro culpable de querer instalarme en tu yo más profundo para que nunca puedas sacarme ya de ti sin importar  siquiera si estás lejos o cerca, si vivo o si ya he muerto,  porque al final del día seguiré estando en ti.
Me declaro culpable de amarte locamente, de provocarte siempre y de vivir dejándote detalles diminutos,  miradas que te atrapen, palabras cariñosas, sonrisas que te arropen  y logren invadirte de una manera tal que no haya ya poder que me saque de ti.

Me declaro culpable...



1 comentario:

  1. Lo leo, lo vuelvo a leer, y lo leo de nuevo, y siempre me provoca lo mismo, incluso, cada vez más.....

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