jueves, 5 de diciembre de 2013

Historias del camino...


Aterrizamos...Hola Cabo, he extrañado tu aire,  y tu cielo, y tus nubes... qué verde la carretera,  me gusta. Llegamos a casa de Judy y Garreth, nuestros padres adoptivos en ¨Gringo Hill¨, qué bien tenerlos,  como llegar a casa de tu abuela. Sabes que habrá comida y abrazos.
Entro a la cocina, abrazo a Judy, me presenta a su amiga Kumala, nos sentamos a tomar algo y así comienza ese divertido proceso en el vas atando cabos en una plática hasta adivinar quién es la persona que te acaban de presentar...

Tiempo atrás una noche después de cenar, sumergidos en las copas de vino y los recuerdos de Cabo unos amigos empezaron a contar historias de los viejos tiempos del pueblo, — y con viejos me refiero a por ahí de los años 80—cuando ellos llegaron a vivir ahí. Hablaban de una familia hippie a la que llamaban  "The tribe" en la que había muchos niños. Vivían, no sé si en una casita o trailer, frente a la playa, y la mamá les hacía home schooling pues nunca pusieron un pie en la escuela. Cuentan que los niños eran como salvajes y que pasaban los días corriendo desnudos en la arena, con el sol en la piel,  contando las estrellas en vez de borregos para dormir.
La historia me hizo gracia, pero nunca supe más del tema,  pero la vida, que es chistosa y nunca deja de sorprenderme,  al parecer me había venido a poner enfrente a la mismísima mamá de The Tribe.

De unos 70 años,  pelo cortito y totalmente blanco, bajita, regordeta, fachosa, bronceada, de ojos pequeños y hundidos de un azul intenso; esta mujer es un verdadero personaje. No sé como llegamos al tema de los nombres, comento que el mío me choca, es demasiado largo... cortesía de mi amado padre. Ella me dice "en realidad mi nombre es Vivianne, porque mi madre era francesa, Kumala es mi nombre espiritual, me lo puse cuando viví en la India... tú podrías pasar por una hindú del sur, por tus ojos y tu piel morena clara"... suficiente para atrapar mi atención y despertar mi curiosidad.
le hago muchas preguntas y le pido que me cuente cómo había ido a parar a la India...

"Buscaba vivir en un lugar donde entendieran el concepto de familias extendidas, no como en estados Unidos, donde las familias son células aisladas que casi no se tocan, además la India es un lugar muy espiritual, lleno de tradiciones y queríamos que los niños las conocieran"
Nunca habla específicamente de un esposo o pareja, pero cada cambio de rumbo que tomaba su vida empezaba con la frase: "I met this person" que se refería al afortunado en turno supongo... o quizá hubo varios afortunados al mismo tiempo jaja, no lo sé. 
Tuvo 7 hijos propios y dos más que crió por elección... 9 chamacos, —con razón los dejaban como salvajes—  pero lo que realmente me atrapa de esta historia es cuando ella dice "I gave up the things to HAVE a family, and now they have given up the family to get the things" .
Hace más de 5 años que no ve a uno de sus hijos, estudia algo muy sofisticado en MIT, solo una vive cerca, los demás todos lejos...
Kumala maneja desde California para venir a pasar el invierno en Cabo y regresar en la primavera, no sé con quién vive, como duerme o qué come, pero habla de "su agua" de "clustered molecules" o algo así, que según ella quita hasta las uñas enterradas y revive muertos... la vende... tiene una maquinita que la procesa y ese es parte de su magro ingreso.
Salgo de la casa pensando en que la vida está llena de personajes interesantes, a veces encontramos personas  especiales que deciden vivir de manera diferente, viajar a donde el viento las lleve, sin echar raíces, ni acumular cosas, viviendo el presente intensamente. Creo que para eso se necesita ser valiente y quizá su vida sea como una masa ardiente informe que se agranda y se achica pero al final del día bailan al ritmo que quieren y lo bailado... nadie se los quita.




Felices reflexiones

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