sábado, 4 de octubre de 2014

El tamaño que sí importa...




Una tarde en el club, los niños corriendo y yendo a sus clases de cuanta cosa existe mientras la mamás platican, toman café, y arreglan  el mundo. De pronto un grupo niños de unos 5 años se va a una esquina del jardín y todos miran —de manera cero discreta— dentro de sus trajes de baño y hacen comentarios sobre sus cuerpos. Las mamás solo los observan y ríen, y alguien dice... ¨pues sí...así son desde chiquitos viendo quién tiene el más grande¨. 
El mundo esta lleno de bromas sobre el tamaño de esa parte especifica de la anatomía de los hombres y de las maravillas o no que estos pueden hacer con ella. Supongo que el tamaño importa para lograr ciertas cosas o hacer algún tipo de faena especial, sin embargo cuando hablamos de hombres normales sin problemas específicos en ese aspecto, en realidad hay muchas otras cosas en las que el tamaño importa mucho más que en esta.


El tamaño de tu cuerpo puede ser larguirucho o chaparrito, pero como bien dice un amigo mío ¨seré chaparro, pero nunca chiquito" y es que independientemente de nuestras dimensiones corporales y capacidades físicas hay ciertos tamaños que verdaderamente importan cuando se trata de ser hombre.

—No importa el tamaño de tu cabeza, pero sí el de tus pensamientos, de tus ideas, de tus sueños, y tu imaginación. De lo que te permitas vislumbrar en tu futuro, del esfuerzo que pongas en lograr que se haga realidad sin dejar que los obstáculos te amilanen o te detengan.

—No importa el tamaño de tus ojos, pero sí el de tu visión, de tu capacidad de ver más allá de lo evidente, de poder analizar y atacar los problemas desde diferentes ángulos para tener mayor claridad.

—No importa el tamaño de tu boca, pero sí el de tus palabras y de lo que hagas sentir a los demás con ellas, de lo que inspires y consigas transmitir cuando las uses. Importa el tamaño de tu sonrisa y de cuán generoso seas con ella hacia los demás.

—No importa el tamaño de tus orejas, pero sí el de las palabras que dejes entrar y el de la apertura y sensibilidad que tengan para aceptar las críticas y saber distinguir cuándo deben importarte y cuándo no.

—No importa el tamaño de tus manos, pero sí el tamaño de tus obras, de lo que hagas por otros de lo que construyas en cada día de tu vida y de lo que des a los demás con ellas.

—No importa el tamaño de tus piernas, pero sí el de tus pasos y de qué tan lejos permitas que te lleven en el mundo a explorar diferentes caminos que te hagan comprenderlo mejor. Importa el  tamaño de la fuerza que desarrolles en pies y piernas para poder levantarte cuando caigas y para mantenerte firme cuando el viento sople y quiera tirarte.

—No importa el tamaño de tus pies, pero sí importa el de tus ganas de pisar firme y saber cuándo actuar con prudencia y cuando alocarte un poco, Ser prudente es bueno pero a veces hay que hacer locuras que nos hagan sentirnos vivos. Importa también el tamaño de la capacidad que tengan para ponerse en los zapatos de otros y ver el mundo desde su óptica.

Y por último...
—Sí Importa el tamaño de tu corazón, de tu capacidad de amarte y perdonarte porque solo haciéndolo es que podemos amar y perdonar a los demás, aunque a veces no logremos entenderlos del todo. Importa cuanto puedas abrirlo para acercarte a Dios  y si lo usas bien y mucho crecerá aún más y te hará feliz; tal vez no siempre inmediatamente, pero te permitirá sonreír y sentirte satisfecho cuando llegues al final del camino.

El tamaño sí importa, solo hay que enfocarse en las cosas correctas y hacerlas crecer... Respecto al otro amiguito si es más largo o corto pues... supongo que hay cosas que lo compensan my advice: Be creative and resourceful...  jajaja


Felices reflexiones...












No hay comentarios:

Publicar un comentario